Elizabeth Siddal o Lizzie, como se le conocía, nació en Londres el 25 de julio de 1829 y creció con una gran sensibilidad hacia la poesía y el arte. Fue descubierta por el artista británico Walter Howell Deverell, quien más tarde contó acerca de su hallazgo a sus compañeros Prerrafaelistas Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt. En esa época, Siddal trabajaba en una casa de sombreros en muy malas condiciones. Debido a estas circunstancias, la madre de Lizzie le sugirió a su hija que trabajara como modelo, a pesar de la asociación de esta profesión con la prostitución. El grupo de los llamados Prerrafaelistas fue fundado en 1848 por los artistas John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti y William Holman Hunt. Se trataba de un grupo secreto compuesto por siete británicos artistas, poetas y críticos de arte que bebían de la inspiración del autor John Ruskin. Su trabajo iba en contra de los ideales de estilo que prevalecían en aquel momento, liderados por Rafael y Miguel Ángel. Sus obras supusieron una vuelta a los ideales prerrenacentistas, inspirados en la historia, los mitos, la naturaleza y la cultura medieval.

Una de las obras más conocidas para las que Lizzie sirvió como modelo es la Ofelia de Millais finalizada en 1852. Durante la época de invierno posó para Millais en un baño lleno de agua. Con el fin de mantener el agua caliente el artista colocó lámparas de aceite debajo de la bañera, pero en una ocasión las llamas se apagaron provocando que Lizzie yaciera en el agua helada. Tras haber permanecido en el baño frío, la modelo contrajo una neumonía y empezó a medicarse con láudano y gotas de opio como analgésicos.
Una vez completada la obra de arte, Lizzie se volvió una celebridad y muchos otros artistas querían colaborar con ella. Posó para el creador Dante Gabriel Rossetti, pero a este no le gustó la atención que la modelo recibía de otros artistas. Como consecuencia, Lizzie comenzó a trabajar en exclusividad en su estudio y la representó como la mujer ideal: bella, culta, adinerada y espiritual.

Entablaron pareja, pero su relación fue tormentosa, estuvieron comprometidos durante 10 años porque Rossetti se negó a fijar una fecha para la boda dado que estaba preocupado por la reacción violenta que pudiera desatar en su prominente familia. Durante todos estos años la estuvo engañando y Lizzie se volvió adicta al láudano. A pesar del sufrimiento que acompañó su relación, Lizzie aprendió a pintar gracias a Rossetti y se convirtió en una artista y poeta de éxito por cuenta propia. John Ruskin la calificó como genial y fue la única mujer que mostró su obra en la exposición prerrafaelista de 1857 en Londres. Más tarde se trasladó a Sheffield donde continuó desarrollando sus dotes artísticas y la poesía.

A comienzos de 1860, la salud de Lizzie deterioró y es entonces cuando Rossetti, al enterarse de la fragilidad de su salud, decide casarse inmediatamente. Más tarde vivió en Hastings, pero se encontraba en tan mala condición física que la tuvieron que cargar en brazos para que pudiera asistir a su propia boda. El año antes de la boda se quedó embarazada, pero sufrió un aborto provocándole una depresión. El mismo año volvió a estar en cinta. Desafortunadamente, Lizzie se suicidó durante su embarazo el 11 de febrero de 1862.

Fue Rossetti quien la encontró sin vida en la cama. Junto a ella tenía un frasco de láudano y una nota en la que pedía a su marido que cuidara de su hermano. Rossetti se deshizo de la nota y demás pruebas que sugirieran que se trataba de un suicidio dado que en esta época un rito funerario cristiano estaba prohibido en caso de suicidio.

Cuando enterraron a Lizzie, Rossetti introdujo la única copia de sus poemas en el féretro, hecho del que se arrepintió años más tarde. Siete años después, Rossetti se encontraba muy inestable y pidió a un amigo que desenterrara la colección de poemas. Su amigo le contó como el cuerpo de Lizzie se había preservado perfectamente y como su melena de color cobrizo cubría por completo el ataúd. Si bien esta historia podría ser tan solo un mito, muchos creen que Elizabeth permaneció inmortal gracias a su belleza y sus representaciones artísticas. Versión actualizada de un artículo previamente publicado en 2020.
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