Un nombre que no solo evoca un aspecto característico y una marca comercial profundamente anclada en el inconsciente colectivo, sino que también es sinónimo de un siglo afectado por dos guerras mundiales y atravesado por varios movimientos artísticos importantes.

Para cada uno de estos sucesos, el visionario artista español hizo su propia contribución, o incluso ¡los inició! Picasso llevó la política al arte en proporciones sin precedentes, y sus obras, tanto en vida como después de su muerte, alcanzan sumas que rara vez se han igualado (5 de las 16 obras de arte más caras del mundo son obra de Picasso).

Estimado en 100 millones de dólares antes de su subasta programada para mayo de 2018, Fillette à la corbeille fleurie se vendió por 115 millones de dólares convirtiéndose en la séptima obra de arte más cara del mundo. Les Femmes d'Alger ostentó el primer lugar de la lista desde 2015 cuando fue vendida por 179’36 millones de dólares en Christie's hasta que fue desbancada en 2017 por Salvator Mundi de Leonardo da Vinci vendido por 450’3 millones de dólares.
En azul y rosa

Cuando los coleccionistas Leo y Gertrude Stein compraron Fillette à la corbeille fleurie en 1905, Pablo Picasso ganó 150 francos. El pintor, tenía 24 años en ese momento y se acababa de mudar a París donde vivía en el Bateau-Lavoir, donde a su período azul le sucedió su período rosa. Ya había ganado varios premios en España, donde siguiendo la tradición familiar de su padre, profesor de pintura, había estudiado diferentes disciplinas artísticas. En la Escuela de Bellas Artes de Barcelona que luego recibiría el nombre de Escola de la Llotja, y finalmente estudiaría en la Real Academia de San Fernando de Madrid, que dejaría antes de graduarse.

La muerte de su hermana menor, a causa de la difteria en 1895, lo afectó profundamente, al igual que el suicidio de su amigo, el pintor catalán Carlos Casagemas, seis años después. Los dos trágicos eventos tendrán una influencia duradera en su pintura a principios del siglo XX. Aunque representó a España en la Exposición Universal de París en 1900, Picasso seguía siendo un artista sin dinero.

Conocer al matrimonio Stein, que se convertirían en sus patrocinadores habituales, junto con la galerista Ambroise Vollard, le ofrecería una mayor independencia financiera y estimularía su fuerza creativa. Su Demoiselles d'Avignon es una de las pinturas más representativas de este período intermedio marcado por el dolor y también por el descubrimiento de las artes africanas, influencias que, bajo el pincel de Picasso, se convirtieron en los trazos que anunciaban la llegada del cubismo.
Cube Power

A partir de 1907, junto con Georges Braque, Picasso produjo en el Bateau-Lavoir varias pinturas que reducían las personas y los objetos a formas geométricas bidimensionales simples. Dando un paso atrás de la realidad, la técnica se convirtió en un movimiento. Pintores como Juan Gris, Francis Picabia, Delaunay, Constantin Brancusi o Albert Gleizes hicieron lo mismo, y los líderes del cubismo aparecían en los titulares artísticos e intelectuales hasta la llegada de la Primera Guerra Mundial. Retratos, bodegones, esculturas, collages y asambleas eclécticas demostraron la fertilidad de la inspiración de Picasso durante este intenso período "bidimensional".
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Durante la Primera Guerra Mundial el artista trabajó en la creación de escenarios y folletos para los Ballets Rusos. Jean Cocteau le presentaría a Serge Diaghilev con quien entablaría una fructuosa amistad. En el universo de la danza, también conoció al compositor Igor Stravinsky y a la bailarina estrella Olga Khokhlova, quien se convertiría en su musa y primera esposa, y con quien tuvo un hijo, Paulo Ruiz Picasso. Cocteau, Apollinaire y Max Jacobs actuaron como testigos cuando la pareja se casó en 1918. La influencia de los poetas surrealistas fue visible en las pinturas, grabados y esculturas de Picasso durante el período de entreguerras cuando participaba activamente en una serie de exposiciones surrealistas durante la década de 1920.

En la década de 1930, el tema del Minotauro y las corridas de toros surgió en su trabajo, mientras que, a nivel emocional, continuaba coleccionando musas (entre ellas, Marie-Thérèse Walter y Dora Maar). Se organizó una retrospectiva en París y otra en Suiza, mientras la Guerra Civil española se avecinaba en el horizonte.
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Compromiso y arma política

A través del Guernica, una obra monumental poderosamente simbólica, producida después del bombardeo de la Legión Cóndor sobre la ciudad vasca, el mundano Picasso asumió una postura más radical. Transformó su pincel en un arma política y la exhibición de la pintura en la Exposición Internacional de París en 1937 fue un acto militante que tuvo una influencia considerable en la víspera de la Segunda Guerra Mundial.
Simpatizante del Partido Comunista, a finales de la década de 1940, Picasso eligió firmemente su lado: el de la paz, con palomas adornando su obra, tanto pictórica como genéticamente, a través del nacimiento de su hija Paloma, nacida en 1949 de su relación con Françoise Gillot.
Período Vallauris

La década de 1950 marcaría el comienzo de su llamado período Vallauris, durante el cual descubrió una técnica inspirada en las vidrieras con fragmentos de vidrio. Se dedicó a reproducir obras maestras, entre ellas Las Meninas, una serie de 58 pinturas que rinden homenaje a Diego Velázquez. También se casaría con Jacqueline Roque, su última esposa y musa. Picasso, en la cima de su arte y gloria, se exhibía en galerías y museos de todo el mundo.
Cuando murió el 8 de abril de 1973, había firmado casi 50.000 obras (incluyendo pinturas, dibujos, esculturas, cerámicas, tapices y grabados). El patrimonio dejado a sus cuatro hijos, se estimó en aproximadamente 700 millones de euros, pero si queremos acercarnos a la verdad, su legado es incalculable.
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