La mayoría de las grandes ciudades tienen, o han tenido en algún momento, una obra de arte de Banksy en su territorio. De Londres a San Francisco, de Berlín a Sydney, sus provocadores graffitis - ratas y chimpancés, policías besándose, billetes falsos - han aparecido misteriosamente en muros y puentes provocando risas y concienciando público.
Como todos los grandes sátiros, Banksy usa imágenes cómicas y eslóganes contundentes para llamar la atención sobre serios asuntos globales y políticos. El capitalismo, el terrorismo, la guerra, y el sistema son a menudo los objetivos de su burla, pareciera que ningún tema está exento de ser inmortalizado con su lata de spray.

¿Pero cómo y dónde comenzó todo para Banksy? Debido a que gran parte de su vida está rodeada de secreto, incluyendo sus primeros años, las opiniones sobre su verdadera identidad están divididas - pero una cosa en la que la mayoría de los expertos coinciden es que nació en Bristol en 1974.
Su amigo, el diseñador gráfico Tristan Manco, ha afirmado que Banksy es hijo de un técnico de fotocopiadoras y que se formó como carnicero antes de interesarse por la floreciente subcultura del graffiti de Bristol en los años 80.
La transición de los graffitis hechos a mano con aerosol a la utilización de plantillas nació de la necesidad más que de una planificación consciente. En el libro del propio Banksy, Wall and Piece (2006), explicaba cómo, cuando a los 18 años hacía una pintada en un tren y la urgente necesidad de esconderse de la Policía de Transportes Británica le impulsó a desarrollar su característico estilo. "Pasé más de una hora escondido bajo un camión que chorreaba aceite del motor por todas partes" escribió.
"Mientras escuchaba a los policías me di cuenta de que tenía que reducir a la mitad mi tiempo en pintar o renunciar a todo. Miré fijamente los motivos del depósito de combustible cuando me di cuenta de que podía copiar ese estilo y hacer cada letra de un metro de alto."
Sin embargo, de acuerdo con el estilo contradictorio de Banksy, los especialistas se han cuestionado esta anécdota, sugiriendo que en realidad estaba influenciado por el graffitero francés Blek Le Rat, que había estado creando plantillas en París desde principios de la década de 1980. Banksy también ha afirmado que empezó a usar plantillas cuando tenía 21 años, no 18. De cualquier manera, aprovechó el "poder" de su nuevo medio, diciéndole a Manco: "Todo el graffiti muestra un desacuerdo de bajo nivel, sin embargo, las plantillas añaden una historia extra". Se han usado para iniciar revoluciones y para detener guerras".
Pedir permiso es como pedir que guardes una piedra que alguien te acaba de tirar a la cabeza.

Banksy se marchó a Londres a principios del 2000 e hizo su primera exposición informal en 2001. Su primera exposición en una galería en Los Ángeles al año siguiente titulada Existencillism, fue el début de obras como Leopard and Bar Code (2002) y Bomb Hugger (2002).
Ya sea adornando muros de interiores o exteriores, los objetivos de su arte permanecieron constantes: ser un espejo para la sociedad y cuestionar el statu quo. En Wall and Piece, provocó una gran polémica sobre lo que él llama "Brandalismo", la cultura de la publicidad corporativa en los espacios públicos.
"Cualquier mensaje en un espacio público que no te da opción de ser visto o no, es tuyo", escribió.
"Es tuyo para que lo uses, lo reordenes y lo reutilices. Puedes hacer lo que quieras con él."
"Pedir permiso es como pedir que guardes una piedra que alguien te acaba de tirar a la cabeza."

Además de las actividades nocturnas en las calles de la ciudad, un Banksy disfrazado comenzó a colgar sus propias obras de arte en galerías y museos de renombre. Parte de su desafío era ver cuánto tiempo permanecían colgadas cada una de sus obras antes de ser retiradas por el personal del museo.
Una pequeña pintura al óleo titulada Crimewatch UK Has Ruined The Countryside For All Of Us (2003), descrito como "un bello ejemplo del estilo neo posidiótico", duró tan sólo dos horas y media en la pared de la Tate Britain en 2003, mientras que Discount Soup donde imitaba el estilo de Warhol sobrevivió seis días en el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York en 2005.
Estas breves y arriesgadas acciones encaminaron la notoriedad y el atractivo de Banksy hacia una dirección aún más peligrosa. Poco después de la aventura en la Tate Britain, una galería vendió una segunda versión de Crimewatch UK por 17.055 euros (15.000 libras esterlinas). Tres años después de la intervención en el MoMA, una adaptación de su sopa en lata sobre lienzo, Tesco Value Tomato Soup, se vendió en una subasta en 2008 por 133.665 euros (117.600 libras).

Para entonces, el trabajo de Banksy había llamado la atención de los ricos y famosos. La cantante americana Christina Aguilera pagó 28.500 euros (25.000 libras esterlinas) por tres de sus obras durante una visita a Londres en 2006. Un 'Banksy' era un imprescindible accesorio para el hogar de celebridades como Angelina Jolie, Jake Gyllenhaal, Serena Williams y Jude Law.
Al año siguiente, fue nombrado Gran Británico en vida en la sección de arte de un programa de premios de la televisión británica (la vencedora fue La Reina). El arte urbano es ahora la tendencia dominante", declaró The Guardian en 2008.
Banksy se convirtió en el artista más famoso que jamás nadie había visto. Cuando fue incluido en la lista de las 100 personas más influyentes de la revista Time en 2010, junto con Bill Gates, Oprah Winfrey y Barack Obama, envió a la revista una foto de sí mismo: su cabeza cubierta con una bolsa de papel con una caricatura. Ese mismo año, su documental Exit Through the Gift Shop fue nominado al Oscar.
Banksy señaló con ironía: "Nadie me escuchaba hasta que no supieron quién era ".
La dicotomía de ser un desconocido que disiente mientras que produce algunas de las obras de arte más vendidas del mundo no siempre lo sobrellevó bien. Dijo en una ocasión:” El éxito comercial es un signo de fracaso para un artista de graffiti. Se supone que no debemos ser aceptados de esa manera".
Es comprensible, por lo tanto, que cuanto más famoso se ha vuelto Banksy, más ha adoptado un estilo de vida solitario. Para los grafiteros, el anonimato es vital; trabajan furtivamente, tratando de mantenerse fuera del radar de la policía. Por otro lado, su estatus de hombre misterioso sólo sirve para aumentar su atractivo y, a su vez, el valor de su trabajo. Su arte urbano, que una vez fue borrado por las autoridades, ahora está protegido por láminas de Plexiglás en muchos lugares, con algunas pinturas incluso extraídas de los muros para ser vendidas a coleccionistas.
Nadie jamás me escuchó hasta que no supieron quién era.

Alex Branczik, jefe de arte contemporáneo de Sotheby's (Europa), explica: "El enigma detrás de Banksy, y la paradoja de ser un 'desconocido' mientras que a la misma vez se convierte en una estrella del mundo del arte, simplemente aumenta su atractivo.
"Las estructuras del mundo del arte son tan inextricables para los propios artistas, y hemos visto este arquetipo antes con artistas como Marcel Duchamp, que expuso un urinario como crítica a la prepotencia de los museos, e involuntariamente fue pionero del movimiento de los readymade".
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Sin embargo, no es sólo la naturaleza contradictoria del artista lo que mantiene a la gente enganchada, sino la forma en que los mantiene imaginando su próximo movimiento, añade Branczik.
"Se ha convertido en un crítico clave de nuestra generación que crea sorpresa.
"Consigue reducir temas complejos a un mensaje simple y legible, a menudo con humor y atractivo global, atrayendo a audiencias y coleccionistas de todo el mundo".
Ho hay signos que muestren que las travesuras de Banksy vayan a terminar pronto. En 2013, mientras los precios de las obras de arte no paraban de aumentar, se las arregló para que algunas de sus impresiones salieran a la venta por 55 euros (60 dólares) en un puesto en el Central Park de Nueva York. Cada pieza vale ahora 18.500 euros (20.000 dólares) en una subasta.

Y por si acaso alguien temía que se estuviera ablandando con una conducta "mainstream", su acto más escandaloso tranquilizó a los que estaban preocupados y envió señales de alarma a todo el sector del arte.
En una venta de arte contemporáneo en Sotheby's en Londres en 2018, una versión del reconocible mural de Banksy, Chica con un globo (2006) pasó bajo el martillo y a través de la trituradora. Se había ocultado un dispositivo en el armazón, destinado a destruir la obra tan pronto como fuera vendida al mejor postor. Se vendió por 1,3 millones de euros (1,1 millones de libras esterlinas). Según un vídeo filmado por Banksy y publicado después del evento, un fallo en el dispositivo hizo que sólo la mitad del lienzo fuera triturado, pero de todas formas la acción tuvo el efecto deseado.
Branczik, quien en ese momento dijo la famosa frase “Hemos sido Banksyados", recuerda el momento en que la pintura comenzó a autodestruirse. "¡Fue un brillante momento Banksy!
"Nunca habíamos experimentado una situación como esta en el pasado, donde una pintura fuera destrozada espontáneamente al lograr un récord para el artista en ese momento - ¡toda la sala se quedó sin palabras!"
Irónicamente, pero no es sorprendente, la pieza dañada - rebautizada como Love is in the Bin (2018) - tiene ahora un valor estimado de hasta 2,28 millones de euros (£2 millones), casi el doble que el original.

En octubre de 2019, después de una frenética guerra de pujas durante 13 minutos en Sotheby's, el óleo Devolved Parliament (2019), que representa la Cámara de los Comunes llena de chimpancés, se vendió por un récord de 11,2 millones de euros (9,9 millones de libras esterlinas).
Y en 2020, mientras que los mercados mundiales, incluido el del arte, son golpeados por la pandemia del coronavirus, la popularidad de Banksy se ha mantenido a flote. Una subasta en línea de su obra, organizada por Sotheby's en marzo de 2020, recaudó 1,25 millones de euros (1,1 millones de libras esterlinas), y el conjunto de los lotes superó con creces las estimaciones de preventa.
Solo una versión rosa del grabado Girl with Balloon consiguió venderse por 427.200 euros (375.000 libras esterlinas).
Curiosamente, casi la mitad de los compradores por Internet (47%) eran nuevos en Sotheby's, y el 30% de los pujadores tenían menos de 40 años, cifras que sugieren que las plataformas de venta digitales podrían desempeñar un papel cada vez más vital en el futuro del coleccionismo de arte.
Estas cifras también sirven para demostrar que, incluso en tiempos de incertidumbre sin precedentes, el magnético y paradójico mundo de Banksy's sigue girando.
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Artículo de Kay Carson



