La empresa de relojes Jaeger-LeCoultre fue fundado en 1833 en Suiza. Y desde entonces este fabricante añade calibres y complicaciones cada vez más complejas. La mecánica impecable y la mejora de diseños con metales preciosos y diamantes, ha permitido que el tiempo que pasa por la muñeca de los afortunados propietarios, lo haga con clase.

Algunos de los distinguidos clientes Jaeger-LeCoultre ha sido, por ejemplo, la Reina Isabel II de Inglaterra que el 2 de junio de 1953, el día de su coronación, llevaba el reloj de pulsera de Jaeger-LeCoultre Calibre 101. Si la Reina hubiera elegido el modelo Futurematic de Jaeger-LeCoultre, habría sido el primer reloj sin corona llevado en una coronación.

Jaeger-LeCoultre: la invención del tiempo
La historia de Jaeger-LeCoultre comienza en el siglo XVI, con el exilio a Suiza del francés Pierre LeCoultre (c. 1530 – c. 1600), originario de Seine-et-Marne. Huye de Francia, por la intolerancia de la época hacia las ideas de los reformados que acosaban a los hugonotes. Pierre LeCoultre obtuvo el estatus de habitante de Ginebra en 1558, al establecerse con su familia en el cantón de Vaud.

En 1612, el hijo de Pierre LeCoultre construye una iglesia en el terreno adquirido por su padre en la Vallée de Joux, que se convertirá en el punto de reunión de una pequeña comunidad que pronto formará el pueblo llamado Le Sentier. La familia LeCoultre se inicia en el mundo de la relojería en 1833 con la creación de un taller de relojería en Le Sentier bajo la dirección de Antoine LeCoultre (1803-1881), que entonces tiene 30 años y ya había inventado una máquina para cortar piñones de acero.

Apenas diez años después, Antoine LeCoultre inventó el millionometer, el instrumento de medida más preciso que el mundo industrializado ha conocido y, tres años después, un mecanismo mecánico que permitía prescindir de una llave para dar cuerda al reloj y ajustar la hora.

Reputación Jaeger-LeCoultre
La reputación de Jaeger-LeCoultre en Suiza le lleva a ganar una medalla de oro en la Feria Mundial de Londres de 1851 (The Great Exhibition) por su precisión y trabajo de mecanización. Antoine LeCoultre no solo es un artesano relojero y un inventor ingenioso, sino que también es un empresario visionario.

En un momento en el que los diversos oficios involucrados en la relojería están dispersos como un rompecabezas, Antoine tiene la idea de reunirlos bajo un mismo techo, en este caso en LeCoultre & Cie Factory, fundada en 1866 con la ayuda de Elie (1842-1917), su hijo de 24 años. El taller familiar se convirtió en "La Grande Maison de la Vallée de Joux" que en 1870 ya empleaba a 500 personas y había creado más de 350 calibres diferentes, de los cuales más de un tercio tenían función de cronógrafo.

Relojes extraplanos
A principios del siglo XX, el relojero alsaciano Edmond Jaeger, afincado en París desde 1880, y proveedor de la Armada, lanzó un concurso para que las principales marcas de relojes suizos desarrollaran y produjeran relojes extraplanos. Así fue como en 1907 y firmado por Jacques-David LeCoultre, nieto de Antoine, presenta LeCoultre 145 el reloj más plano del mundo e inaugura una larga colaboración entre los fabricantes, LeCoultre, Jaeger y Cartier, basado en contratos exclusivos.

LeCoultre & Cie produjo la mayoría de los relojes en blanco de Patek, con sede en Ginebra, hasta la década de 1930. Tras la muerte de Edmond Jaeger en 1922, la relación ya bien establecida entre la empresa parisina y Suiza, se intensifica y conduce a la creación de la marca Jaeger-LeCoultre en 1937.

El legendario reloj modelo Reverso, creado en 1931 y originalmente diseñado para resistir choques durante los partidos de polo, y todos los siguientes modelos que fueron comercializados: Futurematic, Powermatic, Memovox, Master, Gyrotourbillon no llegaron a los Estados Unidos con el mismo nombre, varios modelos continuaron vendiéndose bajo el único nombre de LeCoultre hasta mediados de la década de 1980, causando cierta confusión entre los estadounidenses concesionarios y coleccionistas.

Legado
La compañía nacida en Sentier fue adquirida en el año 2000 por el grupo Richemont, con sede en Ginebra y especializada en la industria del lujo (Vacheron Constantin, Montblanc, Cartier ...). Bajo la dirección de Daniel Riedo, la marca Jaeger-LeCoultre celebró el 85ª aniversario del modelo Reverso en 2016 con la creación de un nuevo modelo “respetuoso con la leyenda”, aunque ahora equipado con un calibre automático.

Más de 1.200 calibres diferentes, incluyendo el 101; el más pequeño en su categoría hasta la fecha, con aproximadamente 100 componentes por solo un gramo y 3.4 mm de grosor y casi 400 patentes han sido emitidas por la fábrica familiar, una unión de conocimientos tradicionales y tecnología punta.

En 2009, fue lanzado el Hybris Mechanica Grande Sonnerie (Westminster carillon), con cerca de 1.300 componentes y alrededor de 50 complicaciones, es el modelo de reloj más caro de la marca, valorado en más de 1,25 millones de euros. Aunque Graff Diamonds’ Hallucination con sus 110 quilates de diamantes, tiene el récord absoluto del reloj más caro del mundo, valorado en más de 50 millones de euros ... Pero, estamos seguros de una cosa: el tiempo es más eterno que los diamantes.
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Texto escrito por Ana Isabel Escriche del equipo editorial Barnebys España.
