El cine de Pedro Almodóvar siempre ha estado estrechamente relacionado con el arte contemporáneo y en Dolor y Gloria ha conseguido cautivar a la audiencia con su intenso sentido visual mostrando parte de su colección artística y otras obras a las que se siente sentimentalmente ligado. Este “museo” como exclama Alberto Crespo (Asier Etxeandia) cuando visita la casa de Salvador Mallo (Antonio Banderas) no es sino una reproducción del piso madrileño del director. En sus muros se pueden apreciar las obras de arte que lo decoran.
Uno de los artistas que más simboliza el compendio del mundo almodovariano por su estilo posmoderno posiblemente sea el pintor figurativo Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, 1948 ) uno de los más reconocidos de la Movida madrileña.
Es muy doloroso separarte voluntariamente de alguien a quien todavía quieres, aunque sea la única salida que tienes para sobrevivir. Eso sí está en mi biografía.
Pedro explica con esta honestidad este sobrecogedor momento en cuya escena aparece el cuadro Ninfa y Sátiro (2008) del pintor Guillermo Pérez Villalta.
Otra de las pinturas del mismo creador que puede verse en varios planos de la película es Artista viendo un libro de arte (2008). "Esos cuadros son mi única compañía. Yo vivo con esos cuadros". De esta manera responde Mallo a su asistenta personal cuando ésta le anuncia que al Guggenheim le gustaría perdirle en préstamo dos de las piezas de Villalta para hacer una exposición. Es evidente que el refugiarse entre obras de arte alivia la melancolía crónica que padece Salvador.

Otro de los que facilita el impulso narrativo de Almodóvar con su rico vocabulario de expresión artística es Sigfrido Martín Begué, (Madrid, 1959-2011) artista futurista y surrealista al mismo tiempo, vinculado a la Movida madrileña y al grupo de artistas conocido como “los esquizos de Madrid”. Santa Casilda- El Olfato (1986) y Las Costureras (1996) son dos de las obras más prestigiosas que aperecen en la película. Muchos de los críticos comparan el estilo de su obra con la De Chirico y El Greco añadiendo un toque postmoderno.
Otras figuras representativas de la Movida madrileña y cuyas obras se atisban en el film son Manolo Quejido (Sevilla, 1946), Miguel Ángel Campano (Madrid, 1948-2018), o Dis Berlin. (Soria, 1959).
Una de las obras que no pertenece a la colección privada de Pedro es Racimo de Uvas (1944) de la artista Maruja Mallo, (Viveiro, Lugo, 1902-Madrid, 1995), figura de la Generación del 27 y uno de los grandes exponentes internacionales del surrealismo figurativo. Este óleo de pequeño formato arrastra una historia de amor imposible para el director pues cuando quiso adquirirla ya estaba en posesión del galerista. Otra de las piezas de la misma pintora es Máscaras en Diagonal (1951).
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La sugestiva acuarela que contiene toda una vida de deseo, de dolor y de memoria realizada por Jorge Galindo (Madrid, 1965) es clave para la trama de la historia de carácter binario que se cuenta . El niño es Almodóvar y fue un encargo personal de Pedro. “Se trataba de hacer el dibujo del niño, que es Pedro de pequeño sentado leyendo un libro, que hace un joven albañil sobre un saco de yeso y que tanta importancia tiene en la parte final de la película. Al lado del niño aparecen varias macetas de flores”, ha explicado Galindo en una nota.
Todos viajamos por la vida con una maleta de miserias y de grandezas, de dolor y de gloria. Esa es la razón por la que la película ha conectado con públicos alrededor de todo el mundo.
Como los amores que causan más dolor y más huella dejan, Dolor y Gloria, ha logrado que Pedro consiga su cuarta nominación a los Oscars 2020 como mejor película extranjera y la primera como mejor actor para su protagonista Antonio Banderas.
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