El retrato de la mujer de mejillas sonrosadas fue adquirido por el Museo de Pennsylvania en Allentown en 1961. Originalmente atribuida a Rembrandt (la mujer del cuadro aparece en varios de sus cuadros), fue posteriormente señalada como un trabajo realizado por su estudio. Hoy en día, gracias a los avances en las técnicas de diagnóstico de imágenes, incluyendo la reflectografía infrarroja, el museo ha identificado la pintura de 1632 como un auténtico Rembrandt.

Se cree que la confusión sobre su procedencia se debe principalmente a su mal estado de conservación y a las inadecuadas restauraciones. De hecho, la superficie del cuadro había sido cubierta con un barniz espeso, oscuro y pegajoso, alterando los rasgos de la joven y borrando los análisis radiográficos anteriores. La falta de claridad al analizar las pinceladas en la ropa, joyas y adornos dejó dudas sobre la intervención del maestro en el lienzo. También se dudaba de la firma del artista, que era diferente de la mayoría de las que se encontraban en sus otras obras maestras.
Varios académicos y conservadores la han examinado, apoyan la atribución y han añadido que si la pintura estuviera en sus museos, la exhibirían como un Rembrandt.
Fue durante un "trabajo de conservación de rutina" en un laboratorio de la Universidad de Nueva York ,que los expertos observaron la pintura bajo una nuevo prisma. Como confirmó Shan Kuang, curador del Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York que trabajó en el proyecto, las gruesas capas de barniz se habían oscurecido con el tiempo, oscureciendo las pinceladas y ocultando las intensas pinceladas por las que el artista es famoso.
"Estaba de moda en los años 20 no dejar que se notara ninguna sombra", dijo Kuang a la CNN, justificando la decisión del uso del barniz por el restaurador. "Se conoce como superficie de espejo - la gente quería ver su reflejo en la obra, pero es totalmente opuesto a lo que un Rembrandt debería ser.
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El conservador estaba tan frustrado con la idea de quitar la sombra de la obra, que vertió el barniz sobre ella. El revestimiento tenía la textura de la melaza, y aún se podían ver los goteos. Sólo después de que se quitara la gruesa capa las pinceladas del maestro aparecieron.
Kuang también declaró que la firma del cuadro aparece en otras obras realizadas en 1632, cuando el pintor firmaba su obra bajo el nombre de "RHL-van Rijn", añadiendo su apellido a sus iniciales. Esta forma la reemplazará el mismo año para usar sólo su nombre de pila con su ortografía original, "Rembrant".

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Rembrandt van Rijn produjo cientos de pinturas y grabados durante su carrera en el Siglo de Oro holandés, lo que dio lugar a numerosos conflictos de atribución. Las obras cuya autenticidad ha sido más debatida en el mundo del arte son probablemente el Retrato de un Hombre del Museo Metropolitano y el Caballero Polaco de la Colección Frick.
Afortunadamente, los avances tecnológicos han podido poner fin al debate sobre algunas obras y permitir una autenticación clara, como fue el caso del autorretrato donado al National Trust del Reino Unido, estimado en 23 millones de libras esterlinas.
No hay un proceso formal para que el Museo de Allentown "registre" la atribución. El Proyecto de Investigación Rembrandt, un grupo de especialistas que se había propuesto inventariar y validar la obra del pintor holandés, cesó sus actividades en 2011 y ya no asignan ningún cuadro. No obstante, Kuang invita a los investigadores e historiadores a examinar el retrato y a confiar en la investigación de su equipo.
El Retrato de una mujer se mostrará de nuevo en Allentown a partir del 7 de junio.
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