Inicios

Michelangelo Buonarroti, Miguel Ángel, nació el 6 de marzo de 1475 en Caprese (Italia) en una familia de notables. Tras la muerte de su madre, fue colocado como albañil hasta la edad de 10 años. Fascinado por el dibujo, rápidamente se hizo un nombre gracias a sus dotes artísticas. A pesar de la reticencia familiar, entró en el estudio del pintor Domenico Ghirlandaio en 1488, a la edad de 13 años.

Recomendado por Laurent de Médicis, Miguel Ángel fue confiado al escultor Bertoldo di Giovanni. Fue cuando descubrió las colecciones ducales de antigüedades. Algunas piezas lo afectan, como el torso del Belvedere. Entre sus primeras obras, se encuentra el bajorrelieve de la Virgen sobre la escalera (1490) que atestigua la influencia ejercida por Donatello y la técnica schiacciato (que permite realizar un bajorrelieve con una profundidad mínima de pocos milímetros, para dar profundidad). De 1490 a 1492, Miguel Ángel vivió con los Médicis en Florencia; durante ese tiempo aprendió de filósofos como Ficino, Landino, Poliziano y Savonarola.

Aprendió a pintar y esculpir más por observación que por tutela. Después de la muerte de Laurent de Médicis en 1492, Florencia cayó bajo el control del predicador Girolamo Savonarola. Miguel Ángel huyó del régimen de austeridad y se refugió en Bolonia, donde trabajó en dos estatuas para la Iglesia de Santo Domingo una de San Petronio y otra de San Procolo.
Del David a la Capilla Sixtina

En 1496, el Vaticano lo llamó a Roma donde el artista recibió importantes encargos y esculpió sus dos primeras obras maestras: Baco (1497) y La Pietà (1499). La primera fue rechazada por ser demasiado provocativa y La Pietà les pareció demasiado juvenil. Aunque para Miguel Ángel, la juventud mística de la Virgen encarna perfectamente la virtud de la castidad. Su Piedad coloca el cuerpo de Cristo en el regazo de la Virgen Madre; la fuerza y el estilo majestuoso del artista se equilibran con la tristeza y la humildad de la mirada de María. Consciente de su talento, Miguel Ángel firma esta pieza de manera visible (será la única obra firmada del genial Michelangelo Buonarroti).

El artista vuelve a Florencia en 1501, donde comenzó a trabajar en nuevas esculturas como el David (1504). La obra de estilo clásico está tallada en un solo bloque de mármol de Carrara. El tamaño desproporcionado del personaje (más de 4 metros de altura) atestigua las ambiciones de la ciudad florentina y del propio artista. La desnudez corresponde al David de Donatello (1430) donde es visible un cuerpo y musculatura perfectamente proporcionados, lo que justifica la instalación nocturna de la estatua en el Palazzo Vecchio. Al mismo tiempo, Miguel Ángel pinta La Sagrada Familia (Tondo Doni) inspirado por una versión temprana de La Virgen y el Niño con Santa Ana de Leonardo da Vinci. Tondo Doni será el único panel de madera pintado por Miguel Ángel.

En 1505 Miguel Ángel recibe el encargo para el diseño y la escultura de la tumba del Papa Julio II. Las dimensiones originales de la tumba eran 11 × 10’5 × 7 m. e incluía casi 80 figuras de gran tamaño que no pudieron realizarse, Miguel Ángel hizo una sola figura para la tumba, el sobresaliente Moisés (1513) su última gran escultura. En la Santa Sede, trabajan los más grandes creadores del momento, Rafael está pintando las estancias mientras Julio II encomienda al artista un proyecto titánico: el techo de la Capilla Sixtina.

Miguel Ángel se embarcó en un increíble proyecto que duraría cuatro años (1508-1512). Primero colocó 12 figuras alrededor del borde del techo que originariamente debían representar a los 12 apóstoles de Cristo. Finalmente, Miguel Ángel pintó 7 profetas y 5 sibilas rodeados de 9 paneles sobre pasajes de la Biblia (3 paneles se dedicaron a la Creación, 3 a la historia de Adán y Eva y 3 a la historia de Noé y El Diluvio Universal).
El Juicio Final

La muerte de Julio II en 1513 fuerza a Miguel Ángel a regresar a Florencia en 1519. De nuevo al servicio de los Médicis crea la nueva Sacristía, la Capilla de los Médicis y la Biblioteca Laurentiana (c. 1520), mezcla de arquitectura manierista, diseñada para el almacenamiento de libros del Papa León X. Sin embargo, el artista regresa al Vaticano una vez más en 1532 para pintar El Juicio Final (1534). En la parte posterior de la capilla, Miguel Ángel pintaría su obra maestra. La pintura representa la condena de Cristo a los pecadores y la bendición de los virtuosos, junto con la resurrección de los muertos y el transporte de las almas al infierno por Caronte.

En 1535, el papa Pablo III nombra a Miguel Ángel arquitecto, pintor y escultor del Vaticano. Éste comienza la decoración del muro del altar de la Capilla Sixtina. El Juicio Final, sería finalmente completado en 1541, convirtiéndose en el manifiesto de la terribilità (término que define el estilo grandioso y la fuerza de las obras de Michelangelo Buonarroti) querido por el artista. Junto con el techo pintado previamente, forma un programa completo que se extiende desde el Génesis hasta la Parusía (la segunda venida de Cristo a la Tierra), a lo largo de un eje de destrucción / creación.

En el apogeo de su carrera, Miguel Ángel disfrutó de una inmensa reputación. Se convirtió en un hombre de letras y frecuentaba los círculos neoplatónicos. Dedicó innumerables poemas a Tommaso dei Cavalieri, que quizás escondiera una relación entre ambos, aunque no se ha podido documentar, y a su confidente y amiga Vittoria Colonna. En sus obras arquitectónicas, Miguel Ángel desafió las convenciones de su tiempo creando, por ejemplo: la Plaza Capitolina (1520) de Roma con forma más bien romboide y no cuadrada, para contrarrestar los efectos de la perspectiva. Durante sus últimos años, trabajó en varios proyectos como el Palacio Farnese (1546) y la Basílica de San Pedro en Roma (1547). Murió el 18 de febrero de 1564 a la edad de 88 años, dejando su último trabajo sin terminar: la Pietà Rondanini.

La obra de Miguel Ángel es conocida en todo el mundo, sin embargo, su presencia en el mercado de subastas sigue siendo extremadamente rara. Las obras más pequeñas del maestro alcanzan los precios más altos de martillo. En el año 2000, una hoja titulada “The Risen Christ” se vendió por 9.480.000 de euros en Christie's Londres convirtiéndose en la obra de Michelangelo Buonarroti más cara vendida hasta la fecha. En 2011, varios estudios de desnudos masculinos volaron por 3.700.000 de euros en Christie's Londres. ¡La mejor manera de admirar la obra de Miguel Ángel sigue siendo ir a Roma o Florencia!
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Artículo escrito por Ana Isabel Escriche del equipo editorial Barnebys España.




