Hoy en día estas magníficas túnicas japonesas han conseguido su sitio en la cultura occidental, tanto en la moda como en las pantallas de cine. Desde el período Heian que comenzó en Japón en 794 d.C., hasta la cultura japonesa de la actualidad, los kimonos han protagonizado ocasiones especiales.

Tradicionalmente las mujeres solteras usaban kimonos con “mangas” muy largas llamados furisode, mientras que los hombres adornaban sus ropas para las grandes ocasiones tales como bodas, ceremonias del té y otras formalidades.

Hoy en día los luchadores de sumo profesionales usan a menudo el kimono porque la tradición dicta que deben usar el vestido japonés siempre que aparecen en público.

A partir de los años 20 en adelante, los kimonos fueron paulativamente abandonados a favor de la ropa occidental. Dos incidentes hicieron que el kimono se desvaneciera en popularidad: el Gran terremoto de Kantō de 1923 y el incendio de 1932 en la tienda de Nihonbashi de Shirokiya. Después del terremoto los usuarios de kimono eran atacados por delincuentes, ya que no podían correr con agilidad. Y en el incendio de 1932, se dice que las mujeres se negaron a saltar del edificio en llamas a las redes de seguridad para proteger su “modestia”. Sin embargo, algunos creen que el papel que estos acontecimientos desempeñaron en el declive del kimono en el uso diario son tan sólo una leyenda urbana.

Los kimonos tradicionalmente están fabricados en hilo de cáñamo, lino, algodón, aunque el preferido es el de seda. Los diseños de los hermosos kimonos representan a menudo estaciones y se llevan por consiguiente en dicha estación. Las hojas de arce, por ejemplo son para el otoño, las flores del ciruelo para el invierno, las escenas de agua para el verano y las mariposas y las flores del cerezo son los diseños preferidos para la primavera.

En la película Serenata nostálgica de 1941 protagonizada por Irene Dunne y Cary Grant (nominado al Oscar de Mejor Actor por su actuación), cuenta la historia de un periodista, Grant, que es enviado a trabajar a Japón.



David Bowie era un camaleón de la moda, conocido tanto por sus excentricidades como por su música. En la década de 1970, Bowie tuvo una historia de amor con el estilo japonés. Durante ese tiempo, el músico fue vestido por el diseñador japonés Kansai Yamamoto. Yamamoto describió la mirada de Bowie como "más allá de las nacionalidades, más allá del género".



Las épica Gangs of New York de Martin Scorsese exploraba el efecto que la inmigración estaba teniendo en América a mediados de 1800. Tal vez el traje inspirado en un kimono que lucía Cameron Díaz en la película fue un guiño al crisol cultural de Nueva York.

''Paint me like one of your french girls'' la escena que nadie puede olvidar de Kate Winslet en la película Titanic de James Cameron de 1997, fue otro guiño al culto por el kimono, aunque la actriz no lo lució por mucho tiempo.



No es casualidad que el vestido Jedi de la saga de George Lucas, se haga eco de los samuráis de Japón. Lucas se inspiró en la película de 1956 de Akira Kurosawa, Los siete samuráis. Los diseñadores de vestuario de la película fueron influenciados por las túnicas del Tíbet, China y monjes budistas de Japón, que al igual que los Jedi, son una hermandad de hombres que no deben casarse, sirviendo un propósito más alto. Si quieres descubrir los escenarios de Star Wars rodados en Túnez donde debes vestir un Kimono, te invitamos a leer: Recorrido por los escenarios de Star Wars en Túnez.
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Artículo escrito por Ana Isabel Escriche del equipo editorial Barnebys España.


