Salvador Dalí

Uno de los equipos más famosos de la historia de "artistas y mascotas" es el que protagonizaron Salvador Dalí (1904-1989) y su ocelote (hoy esta especie está en peligro de extinción). El excéntrico Dalí recibió a Babou en la década de 1960 (supuestamente como regalo del presidente de Colombia en aquella época). Desde aquel momento épico, Dalí se llevaba su ocelote a todos lados y no separaba del precioso felino ni un momento.
No importaba si se hospedaba en el Hotel Le Meurice de París de cinco estrellas, iba a bordo del transatlántico SS France o a un restaurante del centro de Manhattan, Dalí no dejaba a aquel felino sudamericano en ninguna parte. Cuentan que el artista tuvo que dar explicaciones a una dama americana en el restaurante donde cenaba, asustada por la extraña pareja, afirmando que era un gato ordinario, al que él personalmente habría aplicado un aspecto de Op Art (arte visual que hace uso de ilusiones ópticas).
Pablo Picasso

El perro teckel más famoso de la historia del arte, sin embargo, es Lump, que perteneció a Pablo Picasso (1881-1973). Como se sabe que los perros salchicha son muy obstinados, lo que constituye una parte no despreciable de su encanto, no es sorprendente que Picasso no hubiera elegido al perro, sino que el perro eligió a Picasso como su dueño. Aunque parezca extraño, así fue como pasó.

Ocurrió un día de primavera del año 1957, cuando el fotógrafo David Douglas Duncan, amigo de Picasso, fue a visitarle a Villa La Californie en Cannes con su mascota: el teckel llamado Lump. Parece ser que Villa La Californie le pareció a Lump el paraíso en la Tierra y decidió quedarse allí. Ese mismo día Picasso pintó a Lump en un plato y seguiría inmortalizando al sabueso en más de cuarenta pinturas. Picasso y Lump estuvieron tan sinceramente unidos en una relación de tan profundo amor que cuando lamentablemente el perro murió el 29 de marzo de 1973, su maestro lo siguió solo unos días después, precisamente el 8 de abril.
Andy Warhol

También en la escena artística de Nueva York de la década de 1970 apareció un perro protagonista junto a uno de los artistas de fama mundial. Nos referimos al rey del Pop Art: Andy Warhol (1928-1987) que por una extraña razón había sido persuadido por su amante y diseñador Jed Johnson, para que comprara un perro. Andy Warhol vivía con una veintena de gatos, así que pasarse de repente a los perros sólo pudo ser por amor.
Warhol se encariñó de otro perro teckel al que le puso de nombre Archie. Al igual que Dalí con su mascota, Andy Warhol tampoco se separaba de Archie, se encariñó tanto que se negó a viajar a Londres para realizar un trabajo, porque no podía llevar a Archie con él si no lo ponía antes en cuarentena.

Entre 1950 y 1960 Warhol autopublicó un libro titulado: "25 Cats Name Sam and One Blue Pussy" (1954), así como una serie de retratos de gatos, con la llegada de Archie, el protagonista de las obras de arte de Warhol cambiaron radicalmente por un cachorro de perro salchicha de pelo corto.
Como declararía el productor Vincent Fremont: "Archie siempre estaba en el regazo de Andy, comiendo trozos de comida que le entregaban [y ] siempre estaba cuidadosamente escondido debajo de la servilleta de Andy". Warhol utilizaría a Archie como su "alter ego" y si alguna vez en una rueda de prensa el artista no quería responder, desviaba la pregunta al perro salchicha.
Frida Kahlo

La pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954) se rodeó en su casa de una gran variedad de animales. Kahlo tenía perros, pájaros, un ciervo y dos monos araña llamados Fulang Chang y Caimito de Guayabal, quienes después del divorcio con el pintor Diego Rivera en 1939 le dieron consuelo y fortaleza a la artista. A menudo Frida Kahlo se pintaba a sí misma junto con sus animales.
En total, se pueden ver unas 55 de sus obras donde aparecen algunas de sus mascotas. Particularmente son conocidos los autorretratos con monos, pero su mascota preferida fueron los perros sin pelo de la raza mexicana xoloitzcuintle.

Los xoloitzcuintles fueron fuente de inspiración para la artista que los retrató en obras como: "Autorretrato con changuito" de 1945 donde puede verse en primer plano, "El Abrazo de Amor de el Universo, la Tierra (México), Yo, Diego y el Señor Xólotl" de 1949 donde se puede ver a un xoloitzcuintle durmiendo plácidamente, "Naturaleza Muerta" de 1951 donde aparece un perro con una fruta en la cabeza o "Xibalba-Alado-Xólotl-7 ríos" donde el perro es el protagonista indiscutible.
Texto traducido por Ana Isabel Escriche inspirado en el texto escrito por Gritta von Toll del equipo editorial Barnebys Alemania.


