
Santiago Rusiñol i Prats se especializó en la pintura de jardines y patios tras su paso por Sitges y Granada, su interés por los parterres, la vegetación, el agua, la luz y los elementos arquitectónicos lo llevó a viajar desde Barcelona, Tarragona y Girona, hasta Mallorca, Valencia, Játiva y Aranjuez.

Este aguafuerte a una tinta (marrón) sobre papel Archés firmado a lápiz por Antoni Tàpies fue editado por ART-3 (Figueres) e impreso por J. Barbará (Barcelona). Muestra en el margen izquierdo las letras "a" y "z" unidas por un corchete. En la obra de Tàpies la letra "a" se la ha relacionado con su nombre Antoni. Mariuccia Galfetti a principios de los años setenta catalogó toda la obra gráfica de Tàpies y está obra estaría referenciada en Tàpies obra Gráfica 1979-86.

"La Joie de vivre" de Salvador Dalí fue publicado por Editions d'Art de Francony de Niza en 1974 y referenciado por Albert Field en The Official Catalog of The Graphic Works of Salvador Dalí. El Servicio de autenticación The Salvador Dali Archives de Nueva York prosigue la labor iniciada por Albert Field hace más de 50 años y autentica las obras de Salvador Dalí a la venta.

Circe era una hechicera griega mitológica que transformaba en animales a todos sus enemigos. En 1969 Dalí creó "Venus In Furs" una colección de 20 dibujos basados en el texto de Sacher Masoch. Dalí se representó a sí mismo como hombre, mujer o hermafrodita, liberándose tanto de trazos como de pensamientos en un pictórico juego sadomasoquista. Los grabados de aquel año revelan la técnica soberbia, espontánea y consumada de Dalí en la cima de su madurez con personajes o situaciones extravagantes y surrealistas.

La obra de Jordi Pallarés Moya está en constante mutación y movimiento, dotada de extraordinaria energía cinética que reta a la ley de la gravedad del expresionismo abstracto y el simbolismo. Un viaje infinito hacia las líneas curvas del universo que están eternamente entrelazadas por remolinos y espirales de la Rueda de la vida.

Ramón Lapayese alcanzó su madurez profesional a mediados de los años 50 del siglo XX. Estuvo a la vanguardia durante las últimas décadas de su vida y no renunció a sus ideas y entender la pintura por ningún concepto, ya fueran modas, mercado o publicidad. Consciente de que no seguía las normas Lapayese hizo gala de su espontaneidad, frescura y originalidad, a través de la experimentación, creatividad y destreza. Una libertad absoluta para pintar.

Ramón Moscardó Fernández tiene dos obras colgadas en la colección privada de la Baronesa Thyssen-Bornemisza y suma varios premios importantes de pintura. Su obra muestra paisajes urbanos o rurales, interiores y ambientes diversos centrados en una calle, tienda o café donde Moscardó descubre la poesía modesta de la vida cotidiana. Los transeúntes de las grandes ciudades se mezclan con personajes que llenan los espacios de bares y restaurantes, playas y pueblos, dotados del audaz colorismo gráfico de los postimpresionistas.

Zaida del Rio es una de las artistas cubanas más importantes del arte contemporáneo. En 1996 estuvo presente en la Feria ARCO de Madrid. En su obra Zaida del Rio mezcla sueño y realidad con trazos espontáneos llenos de color y tamizados por transparencias y claroscuros. Sus "mundos indefinidos" reflejan el momento mágico de cuando se va la noche y llega el día.

La obra de Manuel Fernández Luque está dotada de un visceral expresionismo que roza lo satírico donde da rienda suelta al tipismo español: verbenas, toros, procesiones religiosas, el pueblo llano y los oficios en peligro de extinción. Sus composiciones están abarrotadas de personajes, color y expresividad y son un escaparate del folclore español.

Felipe Santamans está considerado uno de los mejores pintores en pastel de España, técnica que domina junto al óleo hasta tal punto que es capaz de capturar un momento insignificante y plasmarlo en un lienzo. Especializado en escenas de la vida cotidiana, paisajes, bodegones con trazos impresionistas, retratos elegantes y desnudos clásicos.

La imagen religiosa más famosa de Salvador Dalí es "Cristo de San Juan de la Cruz" que fue pintada en 1951 y realizada en escultura en 1974. Está inspirada en un dibujo del Real Monasterio de Santo Tomás de Ávila que un amigo del pintor, el monje dominico Bruno Froissart, le mostró en una fotografía. Ilustra de manera maravillosa el despertar espiritual de Dalí y sin duda se convirtió en una brecha que lo separaba del surrealismo. Para la obra Cristo de San Juan de la Cruz, Dalí usó a un especialista de Hollywood como modelo, lo suspendió de un pórtico elevado para capturar con precisión todos los ángulos, incluso la gravedad a la que el cuerpo era sometido.
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