Los artistas que podían reproducir las obras de pintores y escultores conocidos solían ser elogiados y reconocidos por su trabajo. Sin embargo, hoy en día el mundo considera a los falsificadores como los mayores estafadores de todos los tiempos. Aquí están los cinco falsificadores de arte más notorios de la historia:
5. Han van Meegeren
Han van Meegeren (1889-1947) es considerado por algunos como el falsificador más popular del siglo XX. El pintor holandés se especializó en la creación de "nuevos" Johannes Vermeers y Pieter de Hochs. Pasó seis años perfeccionando el uso de materiales y la técnica artística y compró auténticos lienzos del siglo XVII para elaborar sus falsificaciones. Sus obras más famosas son sin duda sus Vermeers, inspiradas en las pinturas de Miguel Ángel (que fue uno de los más grandes falsificadores de su tiempo) La Cena de Emaús y La Última Cena I.

¿Pero cómo consiguió engañar a los expertos en arte en la década de 1930? Van Meergeren pidió a un experto de los grandes maestros, que también fue timado, el Dr. Abraham Bredius, que autentificara su trabajo. La Cena de Emaús fue comprada por la Sociedad Rembrandt en 1937 por 520.000 florines (alrededor de 4,1 millones de libras hoy en día) y entregada al Museo Boijmans Van Beuningen en Rotterdam, donde ésta y otras tres falsificaciones de Vermeer se encuentran aún hoy en día.

Van Meegeren se hizo famoso por la venta de Christ with the Adultress de Vermeer a la mano derecha de Adolf Hitler, Hermann Göring, quien intercambió 137 pinturas de su colección para poder poseer la falsificación anónima. En mayo de 1945 las fuerzas aliadas descubrieron el cuadro en una mina de sal, que Göring utilizaba para ocultar sus obras de arte. Todos creyeron que era un Vermeer y rastrearon la autoría hasta llegar a Van Meegeren, quien fue arrestado por ayudar y apoyar al enemigo. Murió de un ataque al corazón durante el juicio.
Pensé que"podía hacer esto", así que lo hice.
4. Tony Tetro
El falsificador de arte americano Tony Tetro (n.1950) fue muy polémico durante los años 70 y 80 con sus falsificaciones que iban desde los grandes maestros hasta pintores de la posguerra. Sus obras incluían reproducciones de Rembrandt, Joan Miró, Marc Chagall, Salvador Dalí y Norman Rockwell, así como muchos otros artistas. Tetro nunca fue a una escuela de arte, sino que simplemente disfrutaba pintando y copiando obras.

Tetro dijo en una entrevista: "Cogí un libro llamado Fake, y estaba hojeando las páginas y pensé que podía hacer esto, y lo hice". Se fue a casa y empezó a aprender sobre los materiales que los artistas usaban y cómo éstos afectaban no sólo al envejecimiento sino también al aspecto general de la pieza. Al principio, fue a una pequeña casa de subastas en California donde presentó un dibujo de Amedeo Modigliani al propietario - que sabía que era falso - quien ofreció 1.600 dólares por él y luego lo vendió por mucho, mucho más.
Tetro creó numerosas falsificaciones para la misma casa de subastas, y luego fue a otros marchantes de arte para ofrecer sus obras. Según Tetro, todos sabían que las obras eran falsificaciones y aun así las vendían a clientes desconocidos que "sólo querían algo que coincidiera con sus gustos". Después de llevar un fabuloso estilo de vida durante diez años, en 1988 el artista Hiro Yamagata vio una de sus propias obras falsificadas en una venta por lo que Tetro fue descubierto. En el proceso judicial Tetro perdió toda su fortuna, confió en un abogado de oficio, pero salió relativamente bien parado. Lo condenaron a 200 horas de servicio comunitario, durante las cuales pintó un mural, y pasó sólo un año en prisión.
Más recientemente, Tetro declaró que múltiples obras de arte cedidas en préstamo a la Casa Dumfries del Príncipe Carlos fueron creadas por él mismo. Esto incluía cuadros de Claude Monet, Pablo Picasso y Dalí.
3. Wolfgang y Helene Beltracchi
En el mundo del arte del siglo XXI, Wolfgang Beltracchi (n. 1951) es el hombre que consiguio engañar a todo el mundo para forjar más de 20 a 50 millones de dólares con la venta de sus falsificaciones. El artista alemán y su esposa, Helene, no se contentaron con la mera falsificación de obras de arte, sino que crearon toda una historia de trasfondo para cada obra que vendieron, disfrazándose para fotografías y falsificando cartas antiguas. En lugar de copiar obras ya existentes, Beltracchi creó nuevas obras copiando estilos de artistas como Max Ernst, Heinrich Campendonk, Max Pechstein y Fernand Léger. Incluso hoy en día los expertos siguen impresionados por los detalles que los Beltracchis ofrecían cuando vendían sus falsificaciones.

El hecho más fascinante de todo esto es que lograron engañar al hombre que se creía el experto absoluto en Ernst, Werner Spies. Spies fue invitado a ver una pintura que según los Beltracchis había sido creada por Ernst. El experto entró en la habitación de los Beltracchis donde la obra estaba suspendida sobre la cama y en ese mismo instante la declaró auténtica. Según Helene, la esposa de Ernst vio la falsificación y afirmó: "Era el cuadro más hermoso que Max Ernst jamás pintó".
La pareja fue atrapada en 2008 cuando analizaron un cuadro que habían vendido. En Red Picture with Horses, los expertos descubrieron un pigmento, el blanco Titanio, que no existía en las pinturas en 1914. Los Beltraccis fueron condenados a cuatro y tres años de prisión y tuvieron que pagar numerosas multas.

Se estima que actualmenete más de 200 de las pinturas de Woflgang están en instituciones de arte, colecciones privadas y en el mercado. Durante el juicio sólo admitió catorce falsificaciones. Se realizó un documental que fue premiado, Beltracchi: El arte de la falsificación que realzó aún más su estatus, y se cree que hoy en día aún gana millones con sus propias obras de arte.
Te puede interesar: La multimillonaria escultura de Gauguin adquirida por el Getty resulta ser falsa
2. La familia Greenhalgh
La falsificación era un asunto familiar. Durante diecisiete años, el artista británico Shaun Greenhalgh (nacido en 1960) vendió numerosas obras a museos y galerías de todo el mundo con la ayuda de sus padres y su hermano.
La carrera de Greenhalgh en la falsificación artística comenzó cuando sólo tenía trece años y vendía objetos de cerámica en mercadillos afirmando que eran antigüedades. Luego trabajó en exclusiva para un marchante de arte, conocido como "Tom", para el que creó múltiples copias de obras, pero luego la pareja tuvo una discusión y Greenhalgh comenzó a trabajar en solitario. Después de perfeccionar sus destrezas artísticas, aprendió a falsificar la proveniencia de una obra de arte. Declaró que "No importaba la cantidad de errores, [los marchantes] siempre quedaban sorprendidos por la procedencia. A menudo apenas miraban la obra".

Cuando empezó a trabajar con su familia, sus padres se encargaban de contactar con los clientes y su hermano se encargaba de la parte financiera del negocio. Sin embargo, después de vender una estatua titulada la Princesa de Amara por 439.767 libras al Museo Bolton, la familia se volvió un poco imprudente. Intentaron vender más esculturas asirias de la misma procedencia, que el Museo Británico estaba interesado en comprar. Sin embargo, el museo encontró anomalías en las obras e informó a la Unidad de Artes y Antigüedades de la policía quien detuvo a la familia.
Durante su encarcelamiento, Shaun Greenhalgh escribió sus memorias tituladas A Forger's Tale (Historia de un falsificador), en las que cuenta su versión de esta increíble historia y también afirma que es el artista detrás de la obra La Bella Principessa, que se atribuye a Leonardo da Vinci y escondida en un lugar secreto de Suiza.
1. Tom Keating
El inglés Tom Keating (1917-1984) es posiblemente uno de los únicos falsificadores que no creó falsificaciones por dinero sino para pronunciarse. Creía que el mundo del arte era "una moda vanguardista, con críticos y marchantes que a menudo conspiraban para llenarse los bolsillos a expensas de coleccionistas ingenuos y artistas empobrecidos".

Proveniente de un entorno extremadamente pobre, Keating simpatizó con los famosos artistas del pasado que murieron en la pobreza. Creó falsificaciones de artistas como Rembrandt, Edgar Degas y Modigliani. Inicialmente, estudió en la Universidad de Goldsmith y también enseñó pintura a lo largo de los años, donde también conoció a su esposa treintañera, Jane. La intención de Keating era mostrar al mundo lo deficiente que era el mundo del arte, y dejó "trampas de tiempo" en su obra - pequeñas pistas que serían detectadas por los expertos si quisieran examinar la autenticidad de una obra.

Fue descubierto en 1970 cuando Geraldine Norman envió trece trabajos atribuidos a Samuel Palmer a un laboratorio para que fueran analizados científicamente. Las pruebas concluyeron que todos eran falsificaciones. Fue el hermano de Jane quien le habló a Norman sobre Keating y su trabajo. Tanto Jane como Keating fueron arrestados y Jane prometió testificar contra él después de declararse culpable, pero todos los cargos contra Keating fueron retirados debido a su deteriorado estado de salud. Jane sí que tenía que cumplir una pena de prisión. Después de su muerte, las obras de Keating aumentaron considerablemente su valor y aún hoy son populares en el mercado de subastas. Se cree que alrededor de 2000 de sus falsificaciones todavía circulan por el mundo del arte.
Artículo de Sophie Bubmann



