La historia de un compañero fiel: el bolso femenino

Con su gama de diseños versátiles, los bolsos junto a los zapatos se encuentran entre los compañeros de moda más populares de las mujeres. En el curso de su historia, relativamente joven como compañero infatigable de la mujer, el bolso femenino ha experimentado muchos cambios.

La historia de un compañero fiel: el bolso femenino

A principios de la Edad Media, el bolso de señora todavía estaba lejos de llegar, lo más parecido era una pequeña bolsa atada bajo la falda a un cinturón, para llevar pequeños utensilios como tijeras, cuchillos o peines. A la que a veces se añadían objetos decorativos y amuletos. Dependiendo de la posición social de la mujer, esas pequeñas bolsas también podían llevarse en la mano.

Faltriquera de seda, lana y metal, color grana en oro y plata (1575-1610). Imagen vía: Wikipedia
Faltriquera de seda, lana y metal, color grana en oro y plata (1575-1610). Imagen vía: Wikipedia

Los hombres también utilizaban ese tipo de bolsas o faldriquera aferrada a su cinturón, que, sin embargo, se sustituyeron por bolsillos en el transcurso de la Edad Media. A finales de la Edad Media, las mujeres finalmente siguieron también su ejemplo.

En el siglo XVIII, las señoras llevaban bolsos planos no en la mano sino en el cuerpo. Imagen vía: Instituto del traje de Kioto
En el siglo XVIII, las señoras llevaban bolsos planos no en la mano sino en el cuerpo. Imagen vía: Instituto del traje de Kioto

Mientras que los hombres empezaban a disminuir el uso de bolsas en su vida cotidiana, las mujeres comenzaban a aumentarla. El motivo fue el cambio en la moda femenina que se realizó mayoritariamente en Europa en el siglo XVIII. Se impuso la conocida como la robe à la française que consistía en tres partes: corpiño, enaguas y manteau, una especie de abrigo abierto. Los bolsillos planos se encontraban entre el manteau y la falda o se cosían en esta última. A través de las aberturas del vestido, las señoras tenían fácil acceso a las cosas que llevaban.

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A principios del siglo XIX, el vestido se transforma, perdiendo su ampulosidad y se convierte en un vestido más sencillo, que requiere un estilo de bolso independiente del propio vestido. Las señoras ahora llevaban bolsas con cordón sujetadas en la muñeca, que se llamaban Réticule, Ridicule o Pompadour, aunque la razón para darle el nombre de la amante real todavía es desconcertante.

Bolso en forma de piña (c. 1800-1810). Imagen vía: Instituto del traje de Kioto a través de thedreamstress.com
Bolso en forma de piña (c. 1800-1810). Imagen vía: Instituto del traje de Kioto a través de thedreamstress.com

El diseño de estas bolsas era variado y podía llegar a ser incluso exótico. El último grito en París fue los Réticules en forma de piña. Entre otras cosas, porque la fruta era importada a Francia desde la isla caribeña de Martinica, hogar de la primera esposa de Napoleón, Joséphine Beauharnais.

Bolso de mano en plata con cierre a presión. París (siglo XIX). Imagen vía: Bukowskis
Bolso de mano en plata con cierre a presión. París (siglo XIX). Imagen vía: Bukowskis

A mediados del siglo XIX, se inventó el marco de metal, que siguió poco después de la invención del cierre a presión. La forma básica de las bolsas seguía siendo la de una bolsa, sin embargo, la dirección de los bolsos de formas rígidas se encaminaba al diseño que conocemos hoy.

Señoras llevando bolso a la moda de principios del siglo XX. Imagen vía: princeandpark.com
Señoras llevando bolso a la moda de principios del siglo XX. Imagen vía: princeandpark.com

Particularmente elegantes fueron los bolsos que eran bordados, por ejemplo, con motivos florales y perlas. Del mismo modo, había modelos que consistían completamente en hilos de metal trenzado. Con todo, las muchas innovaciones de la segunda mitad del siglo XIX también hicieron un uso creciente de diferentes materiales en la fabricación de bolsos.

El interior de un Minaudière ofrece generalmente orden y todos los elementos esenciales. Imagen vía: Van Cleef y Arpels
El interior de un Minaudière ofrece generalmente orden y todos los elementos esenciales. Imagen vía: Van Cleef y Arpels

A principios del siglo XX, ninguna dama sale de casa sin su bolso. Aún así, se usaban con correas cortas o cadenas sujetadas en la muñeca o en la mano. En la década de 1920, aparece un modelo para llevar por la noche, que no llevaba correa: el clutch. Una variante particularmente preciosa de este tipo de bolso fue el creado por el joyero Van Cleef & Arpels y que se conoce con el nombre de Minaudière, que combina moda y joyería.

Como un accesorio de moda más, todos los modelos de bolsos eran bonitos, pero poco prácticos, ya que la mujer que los llevaba siempre tenía disponible una única mano. Lo que a menudo conducía a la pérdida del bolso en lugares públicos si tenía que hacer cualquier cosa con las dos.

Coco Chanel con su clásico bolso 2.55. Imagen vía: vintagefashionguide.com
Coco Chanel con su clásico bolso 2.55. Imagen vía: vintagefashionguide.com

Quien notó este gran inconveniente de inmediato fue, por supuesto, Coco Chanel cuya mentalidad práctica le hizo diseñar un bolso elegante que se podría usar con una larga cadena para colgar sobre el hombro. Como modelo le sirvieron aquellas bolsas utilizadas por los soldados de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, no fue hasta la década de 1950 que Chanel puso en práctica su plan: en febrero de 1955 lanzaba el innovador modelo 2.55, que lleva el nombre de la fecha.

La correa al hombro del 2.55 era una larga cadena de eslabones metálicos inspirada en el propio pasado de Coco Chanel cuando tenía doce años y llegó al orfanato. Las monjas que dirigían la institución llevaban sus llaves en tales cadenas, ¡cerrando el círculo a los colgantes de los cinturones de la Edad Media!

La innovación de los bolsos de Coco Chanel fue el último paso en la historia del bolso. Aunque en la actualidad los diseños de bolsos no conocen límites, ya sea por sus formas o por el material utilizado. Encuentra tu nuevo bolso aquí en Barnebys.

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