Pieter Hugo es uno de los fotógrafos sudafricanos más destacados del momento, conocido por abordar temas de clase, identidad, violencia y el privilegio que otorga la fotografía. Hugo utiliza la fotografía para documentar grupos marginados y oprimidos en regiones principalmente de África. En su último proyecto se sumergió en México resultando en un grupo de fotografías que muestran a un pueblo distinto a cómo los medios de comunicación generalmente lo describen, un “narcoestado” en el que la violencia está normalizada, en cambio Hugo se ha querido desmarcar de esta visión global para enseñarnos a un México “ que ha encontrado nuevas y creativas formas de enfrentar el conflicto”.

La energía anárquica y visceral de México se me metió bajo la piel y me absorbió . México tiene un ethos muy particular acepta que la vida no es una victoria gloriosa, ni tiene un final feliz. El humor, el ritual, un fuerte sentido de la comunidad y la aceptación de lo inevitable hacen posible vivir en circunstancias trágicas y a menudo infalibles.
Es evidente que la política antidrogas ha resultado fallida perpetuándose la violencia y la corrupción, aún así Hugo ha conseguido capturar la alegría y el omnipresente sentido de aceptación de la población mexicana. Precisamente es esta resiliencia generalizada la que ímplicitamente se lee en el título de la obra, La Cucaracha canción que se hizo famosa durante la época de la Revolución Mexicana y la favorita de los villistas. La alegre canción cuenta la historia de una cucaracha que lucha por caminar incluso si perdió dos de sus patas traseras, la heroica criatura simboliza la perseverancia a pesar de las dificultades. Esto último queda muy bien reflejado en los numerosos retratos de desnudos de la nueva serie de Hugo en los que, cicatrices, tatuajes y arrugas adornan los cuerpos confirmando así que el medio ambiente, la historia y el paso del tiempo quedan impresos en la cultura y los cuerpos, tema que Hugo ha analizado con interés en casi toda su obra.
Durante dos años, Hugo visitó México cuatro veces; la zona industrializada de la Ciudad de México, el desierto de Hermosillo y las regiones montañosas de Ixtepec y San Cristóbal. El resultado: retratos, paisajes conmovedores y profundos, estudios de interiores y naturalezas muertas presentan a una nación multifacética que expresa su sentido cómico de la vida, antepuesto a una realidad miserable y trágica. Sus desengaños, inquietudes y calamidades se transforman en un canto burlesco.

Muestro la simpleza del día a día. Me atrae la belleza de lo cotidiano y la banalidad de lo exótico.
Los retratos mexicanos de Hugo se mueven entre lo cotidiano y lo grotesco: campesinos en ropa de trabajo, una mujer vestida como Frida Kahlo, cuerpos desnudos corpulentos, rostros cubiertos de sangre y un hombre con una corona de espinas.


Quizás lo más significativo de sus retratos es el profundo respeto que muestra por sus protagonistas, cuya dignidad siempre permanece intacta. Sus retratos no son instantáneas, sino que se ejecutan cuidadosamente en posiciones clásicas y estáticas. Las fotografías de Hugo están lejos de ser sensacionalistas, sino que retrata a las personas y sus entornos de una manera sensible e íntima.


La exposición completa la puedes ver en la Huxley Parlour Gallery en Londres del 19 de febrero al 14 de marzo de 2020.
Obras de Pieter Hugo disponibles en Barnebys




