La subasta de Aston’s Auctioneers & Valuers del pasado 12 de julio contaba con varias cámaras integradas en bolsas, ropa y otros artilugios, el lote insignia alcanzó, contra todas las expectativas, una oferta de 29.000 libras.

La inusual venta celebrada en julio en Dudley (Inglaterra) presentó a los fanáticos del espionaje una gama de artículos digna de una película de James Bond. Casi 30 cámaras fotográficas y cámaras de la Unión Soviética entraron en la sala de subastas, toda la colección había permanecido en manos de un coleccionista privado durante varias décadas.

El antiguo dueño, como contaría a la casa de subastas, había reunido esta colección de piezas durante 30 o 40 años, y lo más difícil había sido sacarlas de Rusia. Esta es una colección bastante inusual. Algunas piezas habrían sido utilizadas por la KGB, según confirman Aston's Auctioneers & Valuers.

La colección de dispositivos para el espionaje incluía, entre otras cosas, una cámara fotográfica escondida en un paraguas, un maletín con una cámara en miniatura ¡cómo en las películas!, una chaqueta con un botón donde había oculta una lente y varias bolsas y ropa modificadas.

Y en contra de todas las expectativas, el lote principal fue una cámara en miniatura compactada escondida en el interior de un paquete de cigarrillos. El entusiasmo de los compradores excedió todas las expectativas de la casa de subastas, que, gracias al pequeño objeto, selló su récord absoluto de ventas al venderlo por 29.000 libras esterlinas.

Tim Goldsmith, el experto en cámaras de la casa de subastas, admitió estar sorprendido por el precio que alcanzó la pieza. Después de varias pesquisas, se confirmó que el objeto fue utilizado por la KGB en el Reino Unido, pero que era difícil establecer si había servido o no a un espía en concreto. La estimación inicial fue de alrededor de 100 libras, pero los compradores "vieron algo especial y el precio siguió aumentando". Con los honorarios del comprador, el precio total ascendió a las 34.000 libras. La pieza va de camino para ser expuesta en un museo estadounidense que se inaugurará próximamente.

El experto en cámaras también confesó que su lote favorito presentado en esta particular venta era una cámara integrada ... ¡en una funda para cámara! Un concepto cruelmente carente de imaginación, dicen algunos, pero en verdad bastante brillante. La lente se encuentra en realidad en el lateral de la carcasa, y permite, gracias a un gatillo situado debajo de la carcasa, disparar en un ángulo de 90 grados sin siquiera sacar la cámara de su funda.

Estos objetos, a menudo piezas fetiche gracias a las películas de acción, y porque no, a nuestra propia imaginación, atestiguan la creatividad de los servicios secretos antes de la llegada de los grandes avances tecnológicos y de esta forma adquieren la dimensión de coleccionables cargados de una historia única.
Texto traducido por Ana Isabel Escriche del artículo escrito por Laurianne Simonin del equipo editorial Barnebys Francia.


