Conservada en la parroquia de Estella (Navarra), la estatua de San Jorge del siglo XVI que se representa matando al dragón, fue víctima de una restauración no oficial, llevada a cabo por un taller de manualidades para niños. El resultado, que sacudió al público en general y a los amantes del arte, le daba la apariencia de un híbrido entre un "Playmobil" y un personaje de "Tintín", como no tardaron en bautizar los medios de comunicación.

Se necesitaron casi mil horas de trabajo para compensar el daño ocasionado por las manos inexpertas de una bienintencionada profesora de manualidades. Según Carlos Martínez Álava, jefe del Departamento de Patrimonio Histórico de Navarra, esta restauración ha costado entre 32.000 y 33.000 euros, lo que equivale a tres veces la cantidad de una restauración realizada de la forma debida en un primer momento.

Desafortunadamente, esta no es la primera vez que ocurre un desastre de este tipo en España, y es que los aficionados agarran sus pinceles demasiado a menudo para ponerse en la piel de un restaurador durante unas horas. Además del famoso Ecce Homo de Borja en 2012, el Castillo de Matrera se convirtió en 2016 en viral como una restauración chapucera efectuada por el arquitecto Carlos Quevedo Rojas, mientras otra feligresa en Rañadoiro (Asturias) se esmeraba en cubrir el pasado otoño a una virgen de madera del siglo XV con llamativos colores de neón que ella "juzgó como buenos".
Los colores otorgados al San Jorge de Estella el año pasado, no eran precisamente sobrios: su tono de piel era similar al rosa caramelo, su armadura lucía un hermoso bermellón rojo, mientras que su caballo estaba cubierto de un gris azulado. Sin mencionar la expresión aturdida representada en su rostro, lejos de la de un asesino de dragones empuñando su espada.

Para llevar a cabo este año la costosa operación de restauración, el equipo primero ha debido buscar imágenes antiguas de la estatua y después pasarla por rayos X para detectar las capas originales de pintura, ocultas bajo el nuevo esmalte de color. Los expertos también tuvieron que lidiar con daños más profundos, causados por el uso de técnicas y materiales que eran incompatibles con la restauración regulada de una obra de arte.
La estatua de San Jorge forma parte del patrimonio cultural de Navarra, las autoridades impusieron el año pasado, una multa de 6.000 euros a cada uno de los responsables del desastre, entre los que se encontraba el párroco de Estella y el grupo de "restauradores" de la Escuela de Manualidades involucrados. El desastre de la restauración, como fue el caso de las otras masacres culturales ocurridas en España, atrajo la atención de los usuarios de la web y de muchos turistas que visitaron el pequeño pueblo español. Con toda la dignidad restaurada, San Jorge debería regresar a su capilla muy pronto.
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En Barnebys nos hemos hecho eco de algunas de las barbaridades que nuestro patrimonio artístico y cultural ha sufrido.



