El mes pasado, una pintura de glicinas del artista impresionista Claude Monet, que se había colgado en una de las salas del Gemeentemuseum en 1961, fue sacada de la pared por primera vez desde su adquisición, para preparar una nueva exposición este otoño.

Los restauradores notaron inmediatamente irregularidades en la superficie de la pintura: pequeños agujeros que cubrían el lienzo habían sido cuidadosamente cubiertos con pequeños toques de pintura. Como Doede Hardeman (el curador jefe del museo) le dijo a Artnet News: estos agujeros fueron causados por fragmentos de vidrio, algunos de los cuales aún están incrustados en la pintura.
Tras ese descubrimiento, la curadora Ruth Hoppe realizó una investigación más profunda sobre la condición de la obra. Contra todas las expectativas, los exámenes radiográficos revelaron la presencia de nenúfares, ocultos bajo la espesa floración de glicinas.

En 1918, Monet informó al Estado francés que renunciaría a varias de sus pinturas para la creación de una instalación mayor, que el mismo bautizó como "Grandes Décorations". Esta instalación debía incluir una serie de paneles continuos, compuestos por una serie de pinturas de nenúfares, que serían rodeados por una segunda serie de lienzos, mostrando guirnaldas de flores y glicinas. El concepto estaba dirigido a crear, como él lo describió: "la ilusión de un todo sin fin".
Aunque Monet esperaba ver su última obra maestra en un gran museo de París, el estado decidió exponerlo en la Orangerie, un espacio que en aquella época era versátil y acogía todo tipo de eventos culturales. Las pinturas de glicinas, que no pudieron integrarse en la composición, se dejaron de lado en el estudio del pintor junto a docenas de otras obras destinadas a las "Grandes Décorations". Hasta la fecha, solo se conocen ocho pinturas de glicinas, incluida la del Gemeentemuseum.

El reciente descubrimiento confirma la teoría de que el estudio de Monet sobrevivió a la guerra in extremis. Los fragmentos de vidrio encontrados en la obra "Wisteria" apoyan la idea de que varias obras del artista, incluido el tríptico conservado en el MoMA en Nueva York, se dañaron cuando el techo de vidrio de su estudio explotó durante los bombardeos.
"Es un poco como escribir un nuevo y breve capítulo en la historia del arte", dijo Doede Hardeman. Aunque la presencia de nenúfares no puede explicarse con certeza, el museo considera que se ha agregado un valor histórico "increíble" a la obra. El motivo que llevó a Monet a reutilizar una de sus propias pinturas sigue siendo un misterio, ya que el artista no tenía ni el hábito ni la necesidad de hacerlo.

Según los expertos del museo, la pintura podría ser la primera de una serie, sirviendo de enlace entre el tema de los nenúfares y las glicinas. "La razón más lógica para mí era que quería probar algo nuevo y aún no sabía dónde terminaría. Para mí, es un puente entre los nenúfares y las glicinas", dijo Ruth Hoppe al New York Times.
La asistente del director del museo Marmottan Monet de París, Marianne Mathieu, agregó que era "difícil saber la secuencia exacta de sucesos que llevaron a Monet a reutilizar su lienzo", porque nadie, excepto algunos amigos del artista, había visto la obra. La pintura de glicinas del Gemeentemuseum, así como la investigación que actualmente se está llevando a cabo, será el foco de la exposición de este otoño, Monet: The Garden Paintings, que se abrirá sus puertas el 12 de octubre hasta el 2 de febrero de 2020.
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![Gustave Caillebotte, ‘Rue de Paris, temps de pluie (Paris Street; Rainy Day)’ [detalle], 1877 , Art Institute of Chicago. Foto vía Wikicommons](https://images.prismic.io/barnebys/191bfd0c-b0d9-466c-8600-e7b64164b33a_Cover.jpg?auto=compress,format)

