Tamara de Lempicka: memoria de los años veinte

Representante del estilo de los años veinte y del arte de vivir dentro de la elegancia bohemia de París entre las dos guerras. La pintora Tamara de Lempicka retrató la crónica mundana, pero su trabajo, influenciado por el Art Déco, no fue redescubierto hasta la década de 1970 gracias a un renovado interés por ese movimiento.

Tamara de Lempicka: memoria de los años veinte

Tamara de Lempicka es ahora una de las artistas femeninas más valoradas del mundo. El pasado mes de noviembre del 2018 alcanzó el récord de 7.970.000 euros en Christie's con su obra titulada “La Musicienne”, la obra más cara de Tamara de Lempicka vendida hasta la fecha.

TAMARA DE LEMPICKA. “Danzatrice russa” (1924). Imagen vía: © Tamara Art Heritage
TAMARA DE LEMPICKA. “Danzatrice russa” (1924). Imagen vía: © Tamara Art Heritage

Tamara de Lempicka nació el 16 de mayo de 1898 en Varsovia en el seno de una familia acomodada como Maria Gorska (su padre se llamaba Boris Gorski en ruso). Pasaría a llamarse Tamara de Lempicka al casarse. Pasó su infancia y su adolescencia entre su ciudad natal polaca, Suiza y San Petersburgo, todavía capital de los zares, a donde se mudó en 1914 para aprender pintura.

Tamara de Lempicka pintando un retrato a su esposo Tadeusz Lempicki (c. 1928). Imagen vía: Pinterest
Tamara de Lempicka pintando un retrato a su esposo Tadeusz Lempicki (c. 1928). Imagen vía: Pinterest

Allí conoció al conde Tadeusz Lempicki, que también era abogado, con quien se casó dos años más tarde. La Revolución rusa de 1917 obligó a la joven pareja aristocrática a exiliarse y es en París donde se fija su residencia después de una corta estancia en Copenhague.

París «canalla»

TAMARA DE LEMPICKA. “La chemise rose” (c. 1927). Vendida en Christie's por 2,9 millones de euros. Imagen vía: © Christie's
TAMARA DE LEMPICKA. “La chemise rose” (c. 1927). Vendida en Christie's por 2,9 millones de euros. Imagen vía: © Christie's

Acogida algún tiempo por unos primos exiliados en la capital francesa, Tamara perfecciona su formación como pintora con Maurice Denis en la Académie Ranson y con André Lothe en la Grande Chaumière, mientras que su relación con su esposo, privados de sus privilegios y poco dispuestos a trabajar, se deterioran...

TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de la Duquesa de Valmy (1924). Vendido en Christie's por 1,1 millones de euros. Imagen vía: © Christie's
TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de la Duquesa de Valmy (1924). Vendido en Christie's por 1,1 millones de euros. Imagen vía: © Christie's

En un estilo inspirado en el manierismo renacentista y el neocubismo, Tamara de Lempicka captura el espíritu de una época y pinta el París bohemio de los años veinte, donde los ricos industriales y los príncipes rusos, más o menos sin dinero, están en contacto con artistas conocidos por su arte y por su excentricidad ...

TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de Marqués d'Afflito (1925). Vendido en Christie's por 3’6 millones de euros. Imagen vía: © Christie's
TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de Marqués d'Afflito (1925). Vendido en Christie's por 3’6 millones de euros. Imagen vía: © Christie's

En 1922, Tamara presentó un retrato en el Salon d'Automne, que le valió un éxito casi inmediato. En 1925, participó en la primera Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales de París. Ese año, también regresó a Italia, donde ya se había quedado a principios de la década para copiar las obras de Pontormo y exponer en Milán. De hecho, mantiene una relación con el poeta Gabriele D'Annunzio, entonces mucho mayor que ella, cuya ambigüedad se mantendrá en correspondencia.

TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de Suzy Solidor (1933). Imagen vía: Inverse
TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de Suzy Solidor (1933). Imagen vía: Inverse

Tamara de Lempicka conoce al escritor André Gide, a la cantante y actriz Suzy Solidor, frecuenta al modisto Paul Poiret y a Georges Braque. Su vida mundana en la década de 1920 fue tan rica como su producción, la artista aparecía como una joven moderna y emancipada, evocando sin rodeos su bisexualidad, a riesgo de causar escándalo entre el público y la crítica, con su corte de pelo infantil y sus personajes femeninos pintados en ambientes ambiguos.

La llamada de América

Llegada en el S.S. Paris de Tamara de Lempicka a Nueva York el 9 de abril de 1929. Imagen vía: tamaradelempicka.es
Llegada en el S.S. Paris de Tamara de Lempicka a Nueva York el 9 de abril de 1929. Imagen vía: tamaradelempicka.es

En 1929, Tamara de Lempicka, que acababa de divorciarse de Tadeusz Lempicki, hace su primer viaje a Nueva York, donde debe retratar a la prometida de un rico industrial estadounidense que había hecho fortuna con el petróleo: Rufus T. Bush. La estancia será inspiradora, además del pedido, Tamara pinta varios cuadros que representan, en particular, los rascacielos de la "Gran Manzana" en su ya muy consagrado estilo.

TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de la señora Bush (1929). Vendido en Christie's por 4’1 millones de euros. Imagen vía: © Christie's
TAMARA DE LEMPICKA. Retrato de la señora Bush (1929). Vendido en Christie's por 4’1 millones de euros. Imagen vía: © Christie's

En Estados Unidos, sus obras se presentan en el Instituto Carnegie de Pittsburgh y a su regreso a Europa, simultáneamente en varias galerías de París y Polonia, donde obtuvo una medalla de bronce en la Exposición Internacional de Poznan.

TAMARA DE LEMPICKA. “Le Turban Vert” (1929). Vendido en Christie's por 1’8 millones de euros. Imagen vía: © Christie's
TAMARA DE LEMPICKA. “Le Turban Vert” (1929). Vendido en Christie's por 1’8 millones de euros. Imagen vía: © Christie's

De regreso a su casa-taller de la rue Méchain, en el XIV aroundissement de Paris, la vida y la obra pictórica de este icono del art déco se desarrollan en una especie de efervescencia transitoria, hasta su encuentro y boda, en 1933, con el rico barón austriaco-húngaro Raoul Kuffner, cambiando de estatus social y apartándola del estilo de vida "sinvergüenza" que la había inspirado tan bien.

Olvidar y renovarse

TAMARA DE LEMPICKA. Retrato del Barón Raoul Kuffner (1932). Imagen vía: Centre Pompidou
TAMARA DE LEMPICKA. Retrato del Barón Raoul Kuffner (1932). Imagen vía: Centre Pompidou

Huyendo de la guerra, la pareja emigra en 1939 a Estados Unidos, donde Tamara, cuyo innato sentido de la comunicación y el gusto de lo mundano, ya no se pueden demostrar. Expondrá una y otra vez, mientras que su obra, particularmente aclamada por sus retratos, se orienta hacia el arte abstracto. Después de la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, la artista cae un poco en el olvido, y no será hasta la década de 1970 y el regreso de la moda Art Déco que el mundo se interesará nuevamente por su trabajo.

TAMARA DE LEMPICKA. “Composition abstraite aux rectangles blancs” (c. 1955). Vendido en Christie's por 82.200 euros. Imagen vía: © Christie's
TAMARA DE LEMPICKA. “Composition abstraite aux rectangles blancs” (c. 1955). Vendido en Christie's por 82.200 euros. Imagen vía: © Christie's

Una primera gran retrospectiva de Tamara de Lempicka se organiza en 1972 en la Galerie du Luxembourg, contribuyendo a su regreso a favor de los críticos y coleccionistas. En 2004, es la Real Academia de Artes de Londres la que rinde homenaje a esta gran dama de la década de 1920, quien murió mientras dormía el 18 de marzo de 1980 en Cuernavaca, México, donde se había establecido dos años antes y donde su hija Marie-Christine, apodada Kizette (nacida de su primer matrimonio), extendió sus cenizas desde la cima del volcán Popocatepelt.

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