El trabajo de Sigrid Hjertén se ha mostrado durante años en varias exposiciones en Suecia, pero casi siempre acompañado por obras de Isaac Grünewald o como parte del grupo llamado: "Los Ocho".
Sigrid Hjertén: sus inicios

Sigrid Hjertén nació en Sundsvall en 1885 y fue la primera hija de Svante y Maria Hjertén quienes le darían un hermano llamado Gustaf, un año después en 1886. Su madre moriría de tuberculosis en 1888 y el padre de Sigrid se casó de nuevo en 1897, momento en que la familia se trasladaron a Estocolmo. Sigrid, que había mostrado interés por el arte a temprana edad, empezó a estudiar en la Universidad de Konstfack especializada en el diseño de textiles.
Sigrid Hjertén y Matisse

La educación de Sigrid Hjertén la llevó a trabajar como artista textil durante un par de años, a pesar de su verdadero interés por la pintura. El textil era un sector que se consideraba más adecuado para las mujeres jóvenes y era una profesión que la familia de Hjertén podría aceptar. Pero pronto ella se empeñaría tanto en pintar, que fue cuando Sigrid viajó a París y estudió con Henri Matisse entre 1909 y 1911. Ella estuvo fuertemente influenciada por Matisse a lo largo de su vida, pero principalmente durante su primera etapa artística en la década de 1910.

El trabajo de aquella época de Sigrid Hjertén estuvo marcado por poderosas pinturas expresionistas llenas de color y motivos lúdicos. El lenguaje independiente de Hjertén fue rápidamente captado por Matisse y cuentan que ella fue una de las estudiantes favoritas del gran maestro.

Sin embargo, nunca formó parte de "De Unga", un grupo de artistas formado por alumnos que estudiaron en la Academia de Matisse. El grupo estaba reservado a artistas masculinos y a Hjertén se le negó la entrada. De hecho, y a pesar de que Hjertén se convirtió en una artista reconocida con el tiempo, su arte fue eclipsado por los hombres. Por ejemplo, en aquella época la obra de Isaac Grünewald que llegaría a ser su marido, llamaba más la atención, aunque fuera con las críticas.

En 1911, sin embargo, se formó un nuevo grupo, donde Hjertén era el único miembro femenino. "De åtta" (Los Ocho) consistían en un grupo artístico más radical que "De Unga". Entre sus miembros, además de Sigrid Hjertén e Isaac Grünewald, estaban Nils Dardel, Leander Engström y Einar Jolin. Con este grupo, el arte moderno se introdujo definitivamente en Suecia.
La vida con Isaac Grünewald

Sigrid Hjertén e Isaac Grünewald se casaron en 1911 y compartieron muchas exposiciones artísticas y por supuesto, el contacto personal fue un gran intercambio creativo en lo profesional. Ambos artistas se caracterizaron por el uso de una gran cantidad de colores en los que coincidían los tonos fríos y cálidos. El trabajo de Hjertén, sin embargo, posee un carácter más dominante y una tendencia a líneas más suaves, sin los poderosos contornos de Grünewald. Grünewald siempre afirmaba que Sigrid era la mejor artista de los dos y constantemente la animaba a seguir con su arte. Los dos artistas se han convertido en sinónimo del expresionismo sueco.
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Sin embargo, la relación entre Hjertén y Grünewald fue más complicada y ha sido objeto de libros, películas, informes y exposiciones. Su relación fue a la deriva a causa de la infidelidad, pero Sigrid la usaría como motivo recurrente en su obra. Isaac Grünewald provenía de una familia judía y se encontraba constantemente luchando contra el antisemitismo en Suecia, lo que a menudo le causó críticas falsas de su arte, pero aún así, tuvo mucho éxito en términos profesionales. Sigrid, por su parte, provenía de una familia burguesa donde la trayectoria artística no se consideraba adecuada y Hjertén tuvo que luchar contra la misoginia a lo largo de su carrera.
Ateljéinteriör

"Ateljéinteriör" de 1916 es quizás la pintura más famosa de la numerosa obra de Sigrid Hjertén. La pintura muestra la interpretación de Hjertén del juego social que se vivía a principios del siglo XX. La artista misma está representada en un sofá entre dos hombres, en el que parece ser ignorada. La posición, en medio de dos hombres, puede simbolizar su papel incólume como mujer en el mundo del arte, dominado por los hombres. Se pueden ver otros tres retratos femeninos en la obra, tal vez como otras versiones de la propia Hjertén como: artista, mujer y madre. El modelo desnudo femenino representa el papel tradicional de la mujer en los círculos artísticos, es decir, como motivo y objeto.
Regreso a París

Durante la década de 1920, Sigrid Hjertén regresa a París donde vivirá y trabajará por doce años. La pintura de esa década destaca por ser más íntima que antes, donde ciertas características del realismo se introducen con los motivos cotidianos, como interiores, retratos y paisajes. Sin embargo, la pintura es altamente expresionista. Durante estos años, Hjertén fue menos productiva que antes, tal vez debido a la mala salud mental que sufrió durante gran parte de su vida. Pero Sigrid Hjertén pintaba sólo cuando estaba sana y no dejó de pintar hasta que la enfermedad tomó el control de su vida.
De vuelta a Estocolmo

En 1932, Hjertén sufre un colapso mental que la obliga a regresar a Suecia. Deja París para estar con su familia en Estocolmo. Es entonces cuando el arte de Hjertén vuelve a cambiar y comienza a repetir los diseños que había pintado con anterioridad. Como una obra realizada en 1921, cuando el motivo se repite en la década de 1930, los colores son más fuertes con tonalidades como el naranja, el verde esmeralda o el púrpura.

Durante los últimos años de su vida Hjertén trabajaría mucho menos, hasta que en 1936 deja de pintar por completo. En el Hospital Beckomberga, fue víctima, al igual que muchas otras mujeres que sufrían de enfermedad mental, de cirugía cerebral. Hjertén morirá en 1948 en Beckomberga a causa de una lobotomía fallida.
La obra de Sigrid Hjertén puede verse en el Museo de Arte de Gotemburgo, en el Museo Nacional de Estocolmo y aquí en Barnebys.
Texto traducido por Ana Isabel Escriche del texto escrito por Hedvig Nasiell del equipo editorial Barnebys Suecia.
