El lunes 25 de noviembre de 2019, a las 4:57 de la mañana, en una pantalla de vigilancia de los guardias de Grünen Gewölbe en Dresde se grababa una escena casi inverosímil. Dos hombres no identificados rompían las vitrinas de la Pretiosensaal con hachas y robaban las joyas de diamantes que habían sido llevadas por los antiguos electores y reyes de Sajonia.
El personal de seguridad respondió de inmediato y, según lo previsto en tales casos, llamó a la policía y aunque aparecieron cinco minutos después, los ladrones ya se habían ido. El inventario posterior dejaba claro que esto tenía que ser un acto planeado desde hacía mucho tiempo, con ladrones especializados en diamantes. Del Museo de Dresde los ladrones se llevaron un centenar de joyas únicas del siglo XVIII. Entre las que se encontraba una rosa de diamantes, las joyas con diamantes y perlas de las reinas, con un valor de aproximadamente 947 mil millones de euros.

El vehículo de escape utilizado por los ladrones, que habían penetrado a través de una ventana de la celosía del museo, un Audi A6, fue incendiado poco después del robo en un estacionamiento subterráneo. Presumiblemente, los asaltantes cambiaron de vehículo aquí. Además, el incendio de una caja de electricidad cerca del lugar, parece estar relacionada con el robo, ya que apagó las luces de la calle alrededor del museo, otra indicación de la planificación y que habían más de dos ladrones involucrados en el golpe.

Grünen Gewölbe es uno de los museos más antiguos de Europa y sus colecciones consisten en tesoros invaluables de los siglos XVI y XVII. Fue creado en la década de 1720 por Augusto II de Polonia para presentar a sus invitados los tesoros recopilados por él en un ambiente elegante. Cuando la colección se abrió al público en 1723, los objetos permanecieron intactos, hasta la Segunda Guerra Mundial cuando Dresde fue bombardeada por británicos y estadounidenses en 1945.
Hoy en día, la importante colección del Museo de Dresde, incluidas las joyas robadas, sigue siendo la atracción central de la región de Sajonia, con el que sus habitantes se identifican fuertemente. Esto y el contexto histórico donde se originaron las joyas, hace que sea casi imposible evaluar su verdadero valor.




