Es el comienzo de 1900, el siglo de la modernidad e innovación repleto de cambios y novedades artísticas. Alfred Nehemias, banquero de Hamburgo, y August Eberstein, ingeniero de Berlín, percibieron a tiempo este ambiente favorable y decidieron dedicarse juntos a la creación de plumas estilográficas. "Fabricantes de plumas estilográficas de oro de alta calidad". Con esta declaración la historia de Montblanc comienza su andadura en 1908. La compañía, fundada bajo el nombre de "Simplo Filler Pen Co.", tan simple como el diseño de una nueva pluma estilográfica con cartucho incorporado. Más tarde un empresario de Hamburgo, Claus Johannes Voss, y Max Koch, banquero que contaba con el capital necesario para iniciar la producción se unieron al proyecto y la empresa se registró oficialmente.

Los primeros años fueron turbulentos. En el acuerdo inicial, Voss y Koch eran los inversores (50.000 marcos cada uno) mientras que los dos primeros fundadores se encargarían de la producción, las patentes y el" know-how". Koch, sin embargo, llevaba un tren de vida muy costoso y no ofreció la financiación prometida por lo que Voss busca un nuevo inversor encontrándolo en Christian Lausen. Ese mismo año, Simplo Filler Pen Co. se convirtió en una empresa de capital.

En 1909 Eberstein escapó a los Estados Unidos tras haber robado fondos de la compañía, pero al mismo tiempo se lanzaba al mercado la Rouge et Noir, una réplica de caucho negra y roja. Fue en ese año cuando también se adoptó el nombre de "Montblanc": se cuenta que, durante un juego de cartas, un pariente de uno de los socios comparó la pluma (convertida ya en uno de los instrumentos de escritura más populares) con el Mont Blanc, el pico más elevado de los Alpes. En 1913 nace el famoso logotipo, la estrella redonda que representa la cumbre del Mont Blanc y símbolo del compromiso de la marca con la alta calidad y el deseo de alcanzar los más altos niveles dentro la industria europea.
Además del Rouge et Noir, Montblanc también comenzó en los últimos años la producción del Simple, un bolígrafo con cartucho, y del Diplomatum, modelo con un capuchón corto.

Mientras tanto, Nehemias, el primer fundador, muere repentinamente. La empresa tiene una nueva dirección. La guerra llega y son años complicados para la producción. Una vez terminado el conflicto, la actividad se reanudó plenamente, gracias a las estrategias comerciales y publicitarias creadas en esos años por Grete Gross, diseñadora de la Bauhaus.

1924 fue un año clave para Montblanc y para la historia de la escritura: se lanzó la colección "Meisterstück" y se introdujo uno de los instrumentos de escritura más conocidos del mundo, la "Masterpiece". Se realizaron tres versiones: 25, 35 y 45 llamadas así según su precio en marcos, ofrecían una garantía de por vida y estaban grabadas con la cifra "4810": la altura del Mont Blanc. A finales de los años 20, la marca se estableció en más de 60 países en todo el mundo. La empresa amplió su gama de productos introduciendo estuches, portabolígrafos y carpetas gracias a la adquisición de una fábrica de artículos de cuero en Offenbach (Alemania).

La Segunda Guerra Mundial frenó la actividad de nuevo: la empresa continuó produciendo principalmente para el gobierno, pero en 1944 durante un bombardeo, la fábrica de Montblanc fue completamente destruida. En el 46 se reanudó la producción después de una pronta reconstrucción de la planta. En los 50 se lanzó la legendaria "Meisterstück 149", que se hizo famosa por el presidente John F. Kennedy cuando en 1963 se la prestó al Canciller alemán Konrad Adenauer sacándola en un incómodo momento durante un evento público.

En los años 50 se introdujo la resina plástica y se suspendió la elaboración anterior. Además, Montblanc se las ingenió para lidiar con la explosión de los bolígrafos, confiando inicialmente en una compañía externa para la producción. Esta es una década muy importante, ya que también nace la "Línea 60", la primera gran gama de la marca después de la "Meisterstück".

En los años ochenta se presentó el famoso eslogan: "Montblanc - El arte de escribir", convirtiéndose en referencia para muchas otras marcas de lujo: la pluma estilográfica se volvió un auténtico símbolo de estatus. En 1992 nació el proyecto Premio Montblanc de la Cultura que reconoce a los grandes mecenas del arte y se presentaron las primeras ediciones limitadas "Lorenzo de' Medici", "Patron of Art" y la Edición de Escritores "Hemingway", muy apreciadas por los coleccionistas de todo el mundo.

En los últimos años la empresa se ha dedicado también a la relojería, la joyería, los perfumes y los artículos de lujo de alta gama, en la actualidad forma parte del Grupo Richemont. Las magníficas plumas de colección, así como los elegantes relojes, son cada vez más buscados por fanáticos y coleccionistas alcanzando a menudo precios históricos. La pluma más cara que se ha vendido es la número 81 de la edición limitada dedicada al Príncipe Rainiero de Mónaco, en oro blanco y decorada con 996 diamantes y 92 rubíes (231.876 euros).
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