Ningún otro diseñador ha revolucionado el diseño moderno sueco como Josef Frank. Introdujo un estilo de muebles ligeros, coloridos y elegantes por su simplicidad y mezcla de materiales . El pensamiento de Josef Frank se basaba en lo que él llamaba «accidentalismo», una forma de juntar objetos y corrientes estéticas con fluidez y según el gusto de las personas que habitan el lugar. Su principal interés era el confort, espacios acogedores que incitaran a la relajación. Nunca estuvo de acuerdo con el funcionalismo extremo y con la idea de «la casa como máquina» de Le Corbusier.

Josef Frank fue un arquitecto austríaco, que llegó a Suecia en 1933 cuando tenía 50 años de edad. La Viena de principios de siglo donde Frank estudió y trabajó, era la meca de las artes. Arquitectos como Josef Hoffman y Adolf Loos, pintores como Gustav Klimt o Egon Schiele. Sumando el trabajo artesanal de la Wiener Werkstätte, las ideas de Freud y la música de Mahler.
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En Viena, realizó sobre todo viviendas para la clase obrera, como casas unifamiliares, pero también trabajó en proyectos para familias más adineradas. En 1910 comenzó a diseñar textiles y muebles, que con el tiempo lo fue compaginando con los encargos arquitectónicos.
La escalada del Nazismo en la Austria de los años ’30, obligaron a Frank, por su ascendencia judía, a salir del país. Con Anna, su mujer sueca, deciden trasladarse a Estocolmo. El destino hizo que conociera a la emprendedora Estrid Ericson, fundadora de la compañía de diseño Svenskt Tenn y es aquí donde se convirtió en un icono del diseño sueco por sus muebles y sus estampados coloridos y originales.

En Svenskt Tenn es donde Frank creó sus famosos patterns. Diseños exuberantes y llenos de color impresionaron en medio de la sobriedad reinante en el panorama del diseño sueco. La visión particular y colorista de Frank otorgó un nuevo tinte al diseño sueco, convirtiéndose en una parte fundamental de su identidad, vigente hasta hoy.

Su gusto por lo exótico, la mezcla y el color fue una de las claves de su filosofía. Siempre se rebeló contra la idea de que lo moderno tuviera que ser serio y estricto. Le influyeron diversos periodos históricos, corrientes artísticas y el folklore y paisaje de los países que visitó.

Frank fue un diseñador increíblemente productivo y dibujó más de 2.000 bocetos de muebles en nombre de Svenskt Tenn. Entre ellos se encuentra Flora, que diseñó durante la década de 1950. Es una de las piezas más caras diseñados por Frank: una versión de la misma se vendió en 2008 por 55,700 libras en Christie's.

Los diseños de Frank continúan siendo uno de los más populares en las subastas y el mercado secundario, lo cual no es sorprendente de ahí que en el motor de búsqueda de Barnebys siga estando entre los nombres más buscados.
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