A la gente le encanta comprar ropa porque la indumentaria dice mucho de nosotros, cada prenda de vestir es un espejo o una proyección de nuestra personalidad y estilo. Sin embargo, el único problema es que la industria de la confección, compuesta principalmente de fabricación de piezas baratas y desechables, es perjudicial para el medio ambiente. Contamina muchísimo, requiere de materia prima no reciclable, tintes que son vertidos al agua, por no hablar del plástico y envoltorios que acompañan a la compra de nuevos productos.

Esta es una de las razones clave por las que el mercado de reventa de moda, que comprende piezas de alta calidad y que se ofrecen por una fracción del precio en el mercado de segunda mano, está experimentando un incremento cada vez mayor. Según thredUp, el mercado de reventa de moda ha alcanzado un valor de 21.329 millones de euros y se prevé que se duplique en los próximos cinco años hasta alcanzar los 45.321 millones de euros en 2024.

El Informe de reventa de thredUp de 2019, publicado junto con GlobalData, encontró que 56 millones de mujeres compraron artículos de segunda mano en 2018, un aumento de 12 millones de nuevos compradores de moda de segunda mano respecto al año anterior. Además, el 51% de los compradores de segunda mano proyectan gastar aún más en el mercado de reventa en los próximos cinco años.

Lo que es clave es que el informe demuestra que este aumento en el crecimiento se acredita a los millennials y gen-Zers, que adoptan artículos de segunda mano 2.5 veces más rápido que el consumidor típico. La sostenibilidad es una de las razones que influye en esto, pero también el estilo y la presión social para lucir bien, especialmente en las redes sociales: estos jóvenes consumidores quieren usar las últimas tendencias, lo que significa que las últimas modas se depositan rápidamente en el mercado de segunda mano y en subastas.

Otro hallazgo del informe demuestra que el mercado de reventa también creció 21 veces más rápido que el comercio minorista de prendas de vestir en los últimos tres años. Una fecha clave nos lleva a dentro de 10 años, cuando se espera que la industria de la ropa de segunda mano crezca 1’5 veces más, que la industria de la Fast fashion.

Y, por lo tanto, parece que el efecto Marie Kondo está surgiendo efecto: la moda rápida ya no "genera alegría". Los Millennials que desean marcas con conciencia social y ambiental con tendencias elegantes, prefieren los artículos reciclados de segunda mano frente a la necesidad de comprar nuevas piezas.

