Debido a su temperamento rebelde y talento precozmente señalado, Berthe Morisot escribiría una de las mejores páginas de la historia del arte, vinculadas al impresionismo, a pesar de los desafíos en los que se encontraban las féminas en aquel momento.

Berthe Morisot nació el 14 de enero de 1841 en Bourges (Francia) en el seno de una familia de clase alta: su padre, Edmé Tiburce Morisot (1806-1874), era el prefecto del departamento francés de Cher; su madre, Marie-Joséphine-Cornélie Thomas (1819-1876), era la sobrina nieta del pintor Jean-Honoré Fragonard. Berthe Morisot, a una edad muy temprana, junto a su hermana mayor, Edma Morisot (1839-1921) recibirían clases privadas de pintura de Geoffroy-Alphonse Chocarne (1797-1842).

El estilo neoclásico del maestro pronto cansó a las hermanas, que posteriormente fueron puestas en manos de Joseph Guichard (1806-1880), después con los paisajistas Achille Oudinot (1820-1891) y Jean-Baptiste Corot (1796-1875), ya que la Escuela de Bellas Artes todavía no aceptaba estudiantes del sexo femenino. Corot se convirtió en un visitante habitual de la casa familiar parisina de la familia Morisot.

Pronto los acompañarían los hermanos Manet que se verían en las veladas organizadas por los padres de Edgar Degas, donde Berthe y Edma conocerían a otras figuras eminentes y artistas bien conectados como Charles Baudelaire, Emmanuel Chabrier, Charles Cros o Puvis de Chavannes.
Una brecha en el academicismo

En 1863, Jean-Baptiste Corot, cuya influencia en la paleta de luz de Berthe sería siempre visible, fue aceptado en el Salon de Peinture et de Sculpture, donde solo los artistas aprobados por el Académie des Beaux-Arts podían exponer. Pero ese año, dada la gran cantidad de candidatos y los pocos elegidos, el emperador Napoleón III decidió abrir el Salón también a los rechazados, abriendo una brecha en el academicismo artístico de la época. Una brecha que la más joven de las hermanas Morisot pronto lucharía por llenar.

A mediados de la década de 1860, se aceptaron las primeras obras de Berthe en el Salón oficial, especialmente sus paisajes que mostraban las orillas del río Oise y las casas rurales Chaumière de Normandía y que serían aclamados por una serie de críticos. Después del matrimonio de Edma, en 1868, con un Oficial de la Marina y amigo de Manet, la actividad creativa de Berthe y su independencia solo se hicieron más fuertes, despegando aún más en los últimos años de la década cuando la guerra se avecinaba en Francia.
La libertad guía a los impresionistas

Después de la guerra franco-prusiana de 1870, el dominio de Berthe Morisot, obligó a sus compañeros varones a sentarse y tomar nota. Artistas de la talla de Edgar Degas y obviamente, Edouard Manet, cuyo trabajo se vería influenciado y donde haría de modelo muy a menudo a lo largo de su carrera.

En 1873, Berthe Morisot se convirtió en una de las firmantes, junto con Claude Monet, Degas, Pissarro, Sisley y varios otros, de una carta que prefigura la creación de la Société Anonyme des Artistes, Peintres, Sculpteurs et Graveurs, en reacción contra el funcionamiento ultraconservador del Salón de aquel año que había desestimado varias obras de los artistas.

Aunque Manet se mantuvo alejado del movimiento inicial, el impresionismo estaba en pleno proceso de eclosión y una treintena de artistas participaron en una exposición independiente, del 15 de abril al 15 de mayo de 1874, en los antiguos estudios del fotógrafo Gaspard-Félix Tournachon (Nadar) en Boulevard des Capucines de París. Berthe Morisot fue la única mujer que mostró su trabajo en aquella ocasión: alrededor de veinte pinturas, principalmente óleos, incluida su famosa obra Le berceau (La cuna), que hoy se exhibe en la colección del Musée d'Orsay. Más de 3.500 visitantes acudieron a este salón "revolucionario" que no dejó a los críticos indiferentes. La pintura de Claude Monet Impression, soleil levant, destacada por el periodista Louis Leroy, prestaría su nombre al movimiento artístico que llegó a conocerse como impresionismo.
Revolución

Berthe Morisot se casó con Eugène Manet (1833 - 1892) con quien tuvo una hija, Julie Manet, en 1878. Al igual que Degas, Monet o Pissarro, la pintora no dudó en abordar temas alejados de su clase social: el trabajo de la gente común, como en su Percher des blanchisseuses (1875) o el mundo de los trabajadores defendido por el escritor Émile Zola, una tendencia que revolucionó las plumas de los círculos conservadores. Las ventas de pinturas de Berthe Morisot comenzaron a progresar significativamente, especialmente en Drouot.

A partir de mediados de la década de 1880, Berthe desarrolló una pasión por nuevas técnicas como: la escultura y la punta seca, sin dejar de pintar en su estilo cada vez más característico. Este fue también el período de sus desnudos en pastel, carbón y acuarela, así como la mayor exposición que fue celebrada con éxito en Bruselas. El grupo impresionista celebraría la última Exposición Impresionista en 1886.

Al comienzo de la siguiente década, la salud de Eugène se debilitó repentinamente y murió el 13 de abril de 1892. Berthe Morisot, expresando el deseo de que Stéphane Mallarmé fuera el tutor de su hija, murió tres años después, el 2 de marzo de 1895, de una infección pulmonar, a los 54 años. Habría que esperar casi un siglo y la celebración de una gran retrospectiva organizada en 1983 por la National Gallery of Art de Washington D.C., para que Berthe Morisot recibiera el lugar que merece en la historia del arte y en los principales museos internacionales. En 2013, su pintura Après le déjeuner (1881) estableció un nuevo récord personal cuando se vendió por 7.880.000 euros.
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Artículo escrito por Ana Isabel Escriche del equipo editorial Barnebys España.


