La pintura, especialmente los retratos nos dan una maravillosa perspectiva de los cambios en el mundo de la moda: en ellos, un modelo podía elegir la ropa con la que él o ella quería ser representado. La ropa ha sido siempre un símbolo de status, tener un armario apropiado, la mejor de las distinciones. Sólo las mujeres de clase social alta podrían permitirse estar en las últimas tendencias.

En los siglos 18 y 19 los retratos cobraron gran importancia y durante estos siglos, la capital indiscutible de la moda era París. La robe à la française, fue un invento de corte real francesa. Consistía en tres partes: una falda, corsé muy ajustado y manto, que se llevaba por encima de las otras. El manto cambió significativamente su forma con el tiempo.

Repasemos algunas pinturas, esta primera no es ciertamente un retrato pero nos introduce en nuestro viaje por la moda, Antoine Watteau popularizó un género  conocido como fête galante, en sus cuadros la moda ocupaba un lugar relevante, tanto que su estilo se asoció a un estilo de vestir, la robe a la Watteau.  Aquí vemos, una pintura donde una mujer viste manto largo, puesto por encima de una falda y corpiño, con grandes pliegues que caen por la espalda.

blog-1 Antoine Watteau (1684, Valenciennes - 1721, Nognet-sur-Marne) - Les deux cousines, 1717-1718

Jeanne-Antoinette Poisson, conocida como Madame de Pompadour es probablemente la más famosa amante del rey francés Luis XV. A menudo posaba para los retratos de los mejores pintores de Francia, en este caso, François Boucher. Para la marquesa su retrato era una muestra de su poder, su formación (a menudo ella está representada con libros o manuscritos) y su buen gusto. blog-3

Francois Boucher (París, 1703 – ibíd. 1770) - Madame de Pompadour, 1759

En la década de 1770, el traje de corte francés era tan pomposo como siempre: con armazones interiores para ahuecar las faldas, cada vez más amplios, y com mujeres de  peinados altísimos. En 1778 María Antonieta posaba con este conjunto para un retrato de Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun. La reina tenía una una pronunciada predilección por la moda y gastaba unas increíbles sumas de dinero en ropa. María Antonieta dio a su modista favorita, Rose Bertin, el título de "Ministro de la Moda''.

blog-2 Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun (París, 1755-Louveciennes, 1842) - María Antonieta, 1778

En Inglaterra tenían su propo estilo: robe à l'anglaise. Este vestido mucho más cómodo pronto también se hizo muy popular en Francia.

Joshua Reynolds (1723 Plympton-1792 Londres) - María Amelia condesa de Salisbury, 1780-1789 Joshua Reynolds (1723 Plympton-1792 Londres) - María Amelia condesa de Salisbury, 1780-1789 Joshua Reynolds (1723 Plympton -1792 Londres) - María Amelia condesa de Salisbury, 1780-1789

La elegante María Antonieta, deseaba un armario más simple. Ella cambió su vestuario a ropas blancas sencillas de muselina. Por supuesto que también quería ser representada en estos vestidos. En aquella época la reina fue pintada por Madame Lebrun, en gaule. El retrato fue expuesto en el Salón de París en 1783 y causó indignación. ¡La reina pintada en una camisa! ¡Es inconcebible! La pintura tuvo que ser retirada de la exposición.

 

blog-3 Marie-Louise-Élisabeth Vigée-Lebrun (París, 1755-Louveciennes, 1842) - María Antonieta en gaule, 1783

El triunfo de la robe chemise fue imparable. La Revolución Francesa también contribuyó a convertir la moda femenina en más sencilla. y la época del vestido de tres piezas, à la française, ya había terminado y la ropa de mujer en esta época se hizo más cómoda.

blog-4 François Gérard (Roma, 1770 - París, 1837) - Juliette Récamier, 1802

Sin embargo, esta comodidad se acabó muy pronto. En el siglo XIX la moda se hizo más puritana, era obligatorio llevar un corsé de encaje muy apretado. En los años 1820-1830 estaban de moda las mangas abombadas.

blog-5 Joseph Karl Stieler (1781 – 1858, Maguncia) – Nanette Kaula, 1829

Con la creación de miriñaque en 1840, la ropa de una mujer se convirtió en una cascada de telas y colores suaves. La emperatriz francesa Eugenia y sus damas de compañía aparecieron en vestidos de miriñaque en esta obra de Franz Xaver Winterhalter, uno de los retratistas más famosos de su tiempo. En la década de 1860, el miriñaque era muy voluminoso, la anchura del bajo de un vestido de este tipo podría ser más de seis metros.

Francisco Xaver Winterhalter (1805 Menzenschwand-1873 Frankfurt am Main) - Kaiserin Eugenia mit ihren Hofdamen de 1855 Franz Xaver Winterhalter (1805, Menzenschwand en la Selva Negra - Fráncfort del Meno, 1873) - Eugenia, Emperatriz de los Franceses y sus Damas de Compañia, 1855

El polisón fue un armazón interior que reemplazó al miriñaque en 1870. Atado a la cintura bajo un par de enaguas, lo usaron las mujeres de finales del siglo XIX para que abultasen los vestidos por detrás, pero cayendo rectos por delante.

 

blog-7 Pierre-Auguste Renoir (Limoges, 1841 - Cagnes-sur-Mer, 1919) - Mujer en azul, 1874

A finales del siglo XIX, el polisón ya no estaba de moda. La ropa se hizo más estrecha. Las mangas voluminosas se pusieron de moda otra vez. Se utilizaban para crear el efecto de la delicada cintura estrecha.

John Singer Sargent (1856 - 1925, Florencia) - Cora, condesa de Strafford,1899 John Singer Sargent (1856 - 1925, Florencia) - Cora, condesa de Strafford,1899

A principios del siglo XX, con la invención de la fotografía, el retrato estaba llegando a su fin.

PHILIP ALEXIUS DE LÁSZLÓ (1869 Budapest-1937 Londres) - Kronprinzessin Cecilie von Preußen de 1908 PHILIP ALEXIUS DE LÁSZLÓ (1869 Budapest-1937 Londres) - Crown Princess Cecilie de Prusia de 1908 Philip Alexius de László (Budapest, 1869 - Londres, 1937) - La duquesa Cecilia de Prusia, 1908

Y hasta aquí hemos llegado, es el final de nuestro pequeño viaje a través de la moda de dos siglos. Gracias a los pintores más dotados de su tiempo, que nos han permitido echar un vistazo en la historia de la moda y verla en detalle

 

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