Se cree que los primeros relojes solares fueron utilizados por los egipcios para marcar las horas a los sacerdotes “vigilantes de las estrellas”: los responsables ya dividían el día en 12 horas y en 12 horas más para la noche. Los griegos en el siglo V a. C. adoptaron la división del día en 12 partes de los babilonios. Gracias a la curva que describe la posición del Sol en el cielo, llamada analema, si clavas una vara o una estaca sobre una superficie, verás una sombra que se proyectará en el mismo lugar cada 24 horas.

El primer reloj de torre que se instaló en España, fue el realizado por el maestro relojero Juan Alemany para el antiguo campanario de la catedral de Valencia por orden del Obispo. Corría el año 1378 y en el pedido se obligaba a Juan Alemany a construirlo con una esfera grande, donde debían figurar las 24 horas y el reloj debía incluir una campana que pudiera oírse en toda la ciudad.

 

No fue hasta mediados del siglo XV que aparecieron en la ciudad alemana de Núremberg los primeros relojes de bolsillo. Varios nombres como Peter Henlein o Pedro Bell están relacionados con la idea de que un reloj se pudiera llevar encima. Un siglo más tarde los relojes de bolsillo eran trabajados como obras de arte: eran tallados, cincelados o realizados con bellos dibujos de esmalte. Estos relojes sólo se lo podían permitir los miembros de la realeza y de las clases altas de la sociedad.

En el año 1656, un astrónomo y matemático neerlandés llamado Christiaan Huygens agregaba a los relojes de torre un péndulo lo que otorgaba a los relojes de un sistema de cronometraje mucho más preciso. La mayoría de los hogares, fábricas, oficinas y estaciones de ferrocarril, entre los siglos XVIII y XIX añadieron un reloj de péndulo a sus salas.

 

Quizás el reloj que más daño nos ha hecho, haya sido el temible “Reloj Despertador”. Debemos la mala idea a Levi Hutchins un norteamericano nacido en Nuevo Hampshire que en 1787 ideó un sistema para que su reloj emitiera un sonido de alarma a las 4 de la madrugada, hora en el que debía despertarse y que los métodos naturales utilizados hasta el momento no le permitían.

 

 

Con el paso de los años a los relojes se le fueron añadiendo nuevas prestaciones, como por ejemplo relojes con altímetro, relojes con barómetro, relojes con calendario, relojes para barcos y por supuesto relojes de pulsera.

 

En el año 1920 se inventa el primer reloj de cuarzo, la lámina de cuarzo es la responsable de que se emitan las frecuencias para que el reloj funcione. El reloj de cuarzo supuso una mejora de precisión, pero también un abaratamiento de los precios de venta al público.

En el año 1956 se fabricaba y patentaba el primer reloj digital, por un lado un fabricante de relojes nacido en Salzburgo (Austria) llamado Josef Pallweber, creaba un modelo de reloj mecánico-digital que indicaba la hora mediante números, en vez de utilizar las manecillas y en Estados Unidos D.E Protzmann patentaba el reloj digital.

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