JIRI KOLAR Olympic Izquierda: MIRÓN DE ELÉUTERAS. Discóbolo. Escultura griega (450 a.C.). Imagen: Pinterest
Derecha: JIRI KOLAR. "Olympic". Serigrafía (1992)

Antiguamente, las Olimpíadas era una ceremonia religiosa que se celebraba para honrar a los dioses y dejar patente el espíritu competitivo del hombre. A las primeras demostraciones de gimnasia e hípica, le siguieron las demostraciones poéticas y artísticas.

A través del legado del arte griego conservado en esculturas, pinturas y cerámicas, podemos imaginarnos como era cada modalidad Olímpica.

El aprendizaje del hombre y el contacto con un entorno siempre cambiante potenciaba la destreza y las habilidades para mejorar paulatinamente en cada competición. Igual que ocurre en el arte, la práctica mejora los resultados y es que, el arte y el deporte parecen beber de la misma fuente del conocimiento.

Los atletas que ganaban las Olimpíadas, no recibían premios materiales, tras reunirse en el Santuario de Zeus en Olimpia, eran agasajados con honores y gloria y tratados como héroes. El nombre del atleta ganador, el de su padre, el lugar de nacimiento y el linaje de cada deportista vencedor se inscribían en un registro de campeones.

Cuando los atletas ganadores regresaban a sus ciudades, eran tan bien recibidos y agasajados, que los poetas y oradores narraban sus hazañas por décadas y eran tratados como semi-dioses.

En la actualidad, cada edición celebrada de los Juegos Olímpicos estipula qué cantidad de dinero se otorga a los deportistas que consigan una de las tres medallas. El ganador de la medalla de oro recibe 94.000 €, el de plata 48.000 € y el de bronce 30.000 €.

Aunque no podemos olvidar el ego humano, hay que subrayar que a los ganadores, se les daba un objeto simbólico por haber vencido. El premio de los atletas Olímpicos era una rama de olivo, una cinta de lana para ponerse en la frente, así como alimentos gratuitos para el resto de su vida. Para aquellos que conseguían vencer todas las pruebas del terrible Pentatlón, tenían derecho a tener una estatua suya ubicada en el Santuario de Zeus.

Los primeros Juegos Olímpicos en la antigüedad tuvieron lugar en el año 776 a.C. y se celebrarían cada 4 años hasta y el año 393 d.C. La pasión Olímpica se renovaría gracias al Barón de Coubertin (Pierre Frèdy) que fundaría el Comité Olímpico Internacional (COI) que todos conocemos, en el año 1894. En este primer comité estarían representados 12 países: Argentina, Austria, Bélgica, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Grecia, Hungría, Italia, Nueva Zelanda, Rusia y Suecia.

El Comité Olímpico Español se crearía en el año 1912, el mismo año en que Juan Gris pintaría el Retrato de Pablo Picasso que puede verse en Art Institute of Chicago o que el artista ruso Kazimir Malévich iniciaría su obra titulada El afilador de cuchillos. Aunque el primer atleta español del que se tenga constancia fue Pedro José Pidal y Bernaldo de Quirós, Marqués de Villaviciosa de Asturias, que competiría en los Juegos de París en el año 1900, es decir unos años antes que la creación del Comité Olímpico Español.

En España las únicas Olimpiadas que se han celebrado han sido los XXV Juegos Olímpicos de Verano en Barcelona en el año 1992. Las Olimpiadas y sus centenarios han servido de inspiración para muchos artistas, aquel año muchos artistas vincularon su obra a este acontecimiento único. Hoy en Barnebys hacemos una pequeña recopilación de obras disponibles y a la venta sobre nuestro particular "Olympic Centennial" que esperamos os guste.

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