El nombre Lalique hace referencia a la transparencia y al brillo de las piezas de cristal bellamente trabajadas, pero también está ligado al envase de perfume hecho joya. El artista detrás de ese nombre fue René-Jules Lalique; un genio que convirtió su apellido en marca y que a día de hoy, sus herederos continúan ¡con una llama creativa imparable!

Sólo hay que ver las botellas de perfumes en la próxima subasta de Vendu Notarishuis, para darse cuenta que con cristal se puede hacer verdaderas obras de arte. René Lalique nació en 1860 en un pequeño pueblo de la región francesa de Marne llamdo Aÿ-en-Champagne. Su familia muy pronto se trasladaría a París donde René Lalique crearía su imperio.

Sus inicios se remontan al taller del joyero Louis Aucoc donde haría de aprendiz del artesano mientras compaginaba sus estudios en la École des Arts Décoratifs de París. René Lalique trabajaría como diseñador independiente para grandes casas de joyería como Jacta, Cartier o Boucheron, hasta que en 1885, se hizo cargo del taller del joyero Jules Destape situado en la Place Gaillon de París.

En 1888 René Lalique rompería con la forma tradicional de fabricar joyas e incluiría materiales novedosos como madreperla, marfil, cuerno, esmalte o vidrio para transmitir en cada diseño el poder de la luz y del color del que estaba fascinado. Sus primeras piezas inspiradas en la antigüedad y en Japón son registradas con su firma "RL".

Gracias a la popularidad alcanzada René Lalique abre en 1890 su tercer taller en el número 20 de Rue Thérèse de París. Durante los últimos años del siglo XIX, René Lalique acumula premios, reconocimientos y fama, mientras crea joyas para las actrices del momento como Sarah Bernhardt.

El "inventor de joyas modernas" como le llegaron a bautizar, deseaba "crear algo que nunca antes se hubiera visto" y lo consiguió. En el año 1900 participa en la Exposición Universal de París y es nombrado Oficial de la Legión de Honor; la distinciones francesa más importante.

En 1905 René Lalique abre una tienda en la Place Vendôme donde exhibe sus joyas y también objetos de vidrio elaborados en su taller. Es aquí donde el perfumista François Coty queda enamorado del talento de Lalique y le pide que diseñe botellas de perfumes atractivas, a precios asequibles. Esta alianza estratégica convertiría al principal joyero de Art Nouveau en el maestro vidriero Art Déco.

Por imperativos productivos René Lalique entra de lleno en las técnicas industriales de producción de vidrio y abre una fábrica de vidrio de Alsacia: Wingen-sur-Moder que es en la actualidad, la única fábrica de Lalique del mundo.

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Artículo escrito por Ana Isabel Escriche del equipo editorial Barnebys España.