El amor por la moda y la joyería de la última reina francesa, María Antonieta, es en todo caso legendaria. Presumiblemente porque el derroche ocasionado hizo en parte que la monarquía se tambaleara.

En 1770, María Antonieta, archiduquesa de Austria, se casó a la edad de 14 años con el heredero francés al trono: Luis XVI de Francia. Fue la boda del siglo, con la cual se consolidó la nueva alianza entre los antiguos archienemigos Austria y Francia. Para esta ocasión, recibió María Antonieta de su madre, la emperatriz María Teresa I de Austria muchas joyas, especialmente perlas y diamantes.

María Antonieta fue extremadamente popular durante los primeros años que pasó en Francia. Sin embargo, no estaba lo suficientemente educada como para reconocer el hecho de que no todos estaban de acuerdo con el acercamiento con Austria. Incluso su matrimonio, que permaneció sin hijos durante mucho tiempo, resultó ser bastante difícil.

Para escapar de la estricta, meticulosamente planeada y, sobre todo, aburrida etiqueta de la corte francesa, María Antonieta se rodeó de jóvenes que la divertían y se entregaban a su gran afición por la moda y las joyas. La "ministra de la moda" y modista personal de María Antonieta: Rose Bertin, halagó a su mayor clienta al darle al color de una tela el nombre de "Cheveux de la Reine" ("Pelo de la reina").

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Las faldas de aro se hacían más anchas, los peinados eran cada vez más altos, coronados con plumas de avestruz. El rey Luis XVI le regaló a su esposa un brazalete de diamantes que debía usar en su cabello. María Antonieta, de repente muy pragmática, simplemente combinó ambas: joyas y plumas.

En 1785 María Antonieta se vio involucrada en un famoso caso de fraude que ha pasado a la historia como el "asunto del cuello". Se decía que había adquirido en secreto un collar de diamantes por valor de 1’6 millones de libras esterlinas, que quería pagar a cuotas. Todo fue iniciado por una banda de estafadores que aprovecharon el conocido amor de María Antonieta por las extraordinarias joyas.

Aunque ella era inocente, el incidente arruinó la reputación de María Antonieta. En 1783 había sido pintada por Elisabeth-Louise Vigée-Lebrun con un collar de perlas de doble hilera. En 1787, prefirió renunciar a la joya en el retrato que comparte con sus hijos.

Dos años después del estallido de la Revolución Francesa en 1789, las joyas de María Antonieta fueron sacadas del país. En 1793, la pareja de monarcas Luis XVI y María Antonieta fueron ejecutados. Dejaron atrás a dos hijos; Luis XVII de Francia que había nacido en 1785 y que murió en extrañas circunstancias en la prisión en 1795 y la hija mayor; María Teresa Carlota de Francia, quien heredaría la colección de joyas de su madre.

Por sucesión, las piezas entraron en poder de la familia de Borbón-Parma y se reformaron parcialmente a lo largo de las décadas. A mediados de noviembre, 100 piezas de la joyería de la familia Borbón-Parma llegaron a Sotheby's Ginebra. 10 piezas provenían de la antigua colección de María Antonieta y fueron las más destacadas de la subasta, que con un total de 53’1 millones de dólares, se convirtió en la subasta más exitosa de una colección de joyas reales en la historia del mundo de las subastas.

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Texto traducido por Ana Isabel Escriche del artículo escrito por Gritta von Toll del equipo editorial Barnebys Alemania.