La carta manuscrita fue escrita por Einstein en 1954, un año antes de su muerte y estaba dirigida al filósofo Eric Gutkind, un erudito fascinado por la filosofía religiosa y más particularmente por la filosofía del judaísmo. En la carta, el mayor físico de todos los tiempos revelaba sus pensamientos íntimos sobre la concepción de la religión y la búsqueda del significado de la vida. Una misiva que toma la forma de un testamento espiritual y en la cual el científico se expresa sobre su herencia judía, mientras mantiene su posición en el interminable debate entre religión y ciencia.

"La palabra Dios no es para mí más que la expresión y el producto de la debilidad humana y la Biblia es una colección de leyendas venerables, pero aún primitivas. Ninguna interpretación, no importa cuán sutil sea, puede cambiar eso para mí". Las declaraciones conmovedoras y definitivas que salpican la carta la convierten en una de las expresiones más pronunciadas de sus puntos de vista sobre la religión y la filosofía.

Albert Einstein, que se identificaba abiertamente como judío, no escatima conjeturas incluso de su propia herencia, afirmando que: "la religión judía, como todas las demás religiones, es una encarnación de la mayoría de las supersticiones primarias". Incluso si las opiniones de Albert Einstein y Eric Gutkind parecían polos opuestos, el físico alemán aún intenta, a través de su carta, encontrar puntos en común y admite que aún están de acuerdo en "Lo esencial".

El padre de la teoría de la relatividad apunta diplomáticamente a su creencia común en la importancia de una base moral poderosa que se elevaría más allá del ego y buscaría servir a la humanidad, mientras rechazaba el materialismo como un fin en sí mismo (una actitud "antiamericana" que Guntkind y Einstein compartían).

Einstein escribió la carta en la Universidad de Princeton en enero de 1954 y compartió en ella, opiniones muy categóricas y sinceras, pero notablemente personales. Según Peter Klarnet, especialista en libros y manuscritos de Christie’s, es tan importante como "la carta que Albert Einstein envió a Franklin D. Roosevelt en 1939, advirtiéndole de los esfuerzos alemanes para fabricar una bomba atómica".

Este testamento espiritual del genio de la física se subastó en Christie's New York el 4 de diciembre por 2’5 millones de euros, duplicando el precio estimado.

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