Heinrich Kuhn nació en Dresde en 1866 y fue el único hijo de una gran familia mercante adinerada que le llevaría a estudiar medicina, aunque su verdadera pasión era la fotografía. El dinero de su familia contribuyó a practicar en el campo de la microfotografía médica.

Kühn se sintió atraído por la fotografía artística, aún en “fase experimental”, pero que rápidamente se pondría de moda. A finales de la década de 1880, nombres como Peter Henry Emerson, Frank Eugene, Robert Demachy o Alfred Stieglitz se alzaban entusiastas de la fotografía y amantes de este novedoso arte. Fue así como el fotógrafo de arte y la fotografía recibían el reconocimiento como género artístico, equiparable a la pintura o la escultura.

La técnica quizás aún no estaba a la altura de lo artísticamente deseable, pero la devoción de estos fotógrafos artistas se concentró en la estructuración de la imagen, la composición de los trabajos fotográficos y en poner énfasis en el ambiente.

Alrededor del año 1900, Heinrich Kühn estaba en la cúspide de su carrera, con importantes exposiciones de fotografía en Austria y Alemania y buenos contactos que llegaban de Inglaterra y Estados Unidos, junto al éxito artístico y el reconocimiento internacional. Los retratos de los hijos de Kühn: Walther, Edeltrude, Hans y Lotte, son de gran importancia en la obra de Kühn, especialmente después de la muerte prematura de su esposa en 1905, a causa de la tuberculosis.

En esa época es cuando aparece Mary Warner, la niñera inglesa que cuida de sus hijos, en muchas de las fotografías de Heinrich Kühn, ya sea como modelo vestida de blanco, jugando con los niños, como un vagabundo en las altas montañas y finalmente, como modelo desnuda.

El trabajo de Kühn se verá muy influenciado por la obra de la fotógrafa estadounidense Gertrude Käsebier. Los dos fotógrafos se reconocerían, no sólo como almas gemelas en asuntos artísticos, sino que además llegarían a fotografiar juntos e intercambiarían ideas de trabajo.

En 1910 Heinrich Kühn pierde la mayor parte de la fortuna familiar a causa de las malas gestiones de su cuñado. A partir de entonces y por primera vez en su vida, Kühn se ve forzado a ganar dinero con sus fotografías. Intensificando su trabajo sobre las contribuciones en procesos fototécnicos en varias revistas.

En parte por necesidad y en parte por inclinación profesional, Kühn realiza varias mejoras en el campo de la investigación fotográfica, en los años veinte y treinta, como una lente de enfoque suave, llamada "Imagon", para la compañía Rodenstock.

Hasta su muerte en el año 1944, la vida de Heinrich Kühn estuvo marcada por el trabajo incansable detrás de la cámara y en el despacho como ingenioso inventor.

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Artículo escrito por Ana Isabel Escriche del equipo editorial Barnebys España.

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