El diseño y el universo imaginario de Carlo Mollino han sido descubiertos y revalorizados solo después de su muerte. En una época en la que la producción industrial estaba en auge y el diseño italiano en serie estaba conquistando internacionalmente, el acercamiento de Carlo Mollino a las antípodas de lo contemporáneo, no encontró hueco en el contexto de aquella sociedad como para que destacase.

Polifacético, de verdad

Carlo Mollino nació en Turín en 1905. Su padre, Alberto Mollino, fue un importante ingeniero civil que, entre otros muchos edificios, diseñó el Hospital Molinette. Carlo siguió inicialmente los pasos de su padre y en 1925 se matriculó en la Facultad de Ingeniería, pero la abandonó después de solo un año de estudios para inscribirse en la Regia Scuola Superiore di Architettura dell'Accademia Albertina en Turín (ahora Universidad Politécnica).

La vida profesional de Mollino como arquitecto, diseñador y fotógrafo se mezcló profundamente con sus muchos pasatiempos privados (automovilismo, aviación, esquí, montañismo), todas las pasiones que siempre logró conjugar de una manera que nadie más pudo hacer. El trabajo y la persona estaban estrechamente vinculados, tanto que eran difíciles de dividir: era un hombre ecléctico, irónico, excéntrico, que vivía una vida salvaje, amante del vino y las mujeres.

Arquitectura, diseño y fotografía

Estos elementos de la vida privada del arquitecto de Turín se reflejan en todos sus proyectos. Los más famosos, en este sentido, son los edificios que construyó en Turín durante su carrera. Tanto las formas audaces de la fachada del Palazzo degli Affari como la redondez del escenario del Teatro Regio y el Auditorio Rai de Turín son un claro ejemplo de la innovación técnica y formal que Mollino aportó a la ciudad y a la arquitectura de la época.

La producción de muebles de Carlo Mollino, cuya complejidad despegó de la lógica de la producción en masa, duró unos años, pero ha pasado a la historia a pesar de ser bastante escasa en comparación con la realizada por otros diseñadores de la época.

Las líneas sinuosas de las mesas y las sillas evocan sensualidad y a la vez, una investigación profunda y evocadora de los materiales. El mobiliario diseñado por Mollino tiene las formas sinuosas y redondas de una mujer: esto, junto con el surrealismo y el futurismo, fue una de sus mayores inspiraciones a la hora de diseñar una silla o una mesa, tanto que su diseño fue a menudo definido como "erótico". Otras piezas, en cambio, se inspiraron en sus otras pasiones: la estructura de madera de la mesa "Reale", por ejemplo, se inspiraba en el mundo de la aviación.

La fotografía era, en cambio, transversal a la vida de Mollino: la había abordado desde que era joven y nunca la abandonaría. Precisamente con respecto a esta faceta, en su ciudad natal, Camera inauguró recientemente una retrospectiva que escudriñaba en sus imágenes, a medio camino entre el canon tradicional y el impulso de la experimentación.

Fotografía, muebles, edificios, interiores, pero también ¡automóviles!: en 1954 Carlo Mollino diseñó para Agip-Gas el autobús "Nube d’Argento" de inspiración surrealista y un año más tarde, en 1955, el "Bisiluro", un coche de carreras que logró superar la selección para las 24 Horas de Les Mans y que se ha convertido en una piedra angular del mundo de los motores.

Mollino murió repentinamente el 27 de agosto 1973, a la edad de 68 años. Poco después de su muerte, se descubrió que había creado un dormitorio en un apartamento situado en Via Napione para su vida en el más allá. Una habitación donde se mezclaba sus diseños y fotografías de bellas mujeres con sedas brillantes, pieles y hojas de oro. Con su eclecticismo, Carlo Mollino logró el éxito en arquitectura, ingeniería, automóviles y diseño de muebles, dejando diseños con un rico legado de ingenio.

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