Edward Pfizenmaier y Salvador Dalí

En esta serie de fotografías de Edward Pfizenmaier tomadas en el St. Regis Hotel de Nueva York en 1964, la mascota de Dalí; un ocelote colombiano llamado Babou, ocupa un lugar central en la imagen. Esta especie de gato salvaje nocturno fue adorado por la cultura Moche del Antiguo Perú, representándolo a menudo, en su arte. Así que no es de extrañar que el Maestro del Surrealismo eligiera un ocelote como su peludo compañero. Cuenta la leyenda que Dalí adquirió su ocelote en los años 60 de manos del Jefe del Estado colombiano. El gato salvaje acompañaría a Dalí en todos sus viajes. Los viajes, además incluyeron varios almuerzos en los mejores restaurantes de Manhattan, e incluso un viaje en el lujoso transatlántico de la naviera francesa Compagnie Générale Transatlantique; el SS France.

Edward Pfizenmaier nació en 1926 y vive aún en Nueva York. Comenzó su carrera en Vogue Studios durante los años 40 y 50 donde trabajó con Horst P. Horst, Cecil Beaton e Irving Penn. Durante su carrera, fotografió a grandes estrellas del arte y la cultura, como Andy Warhol o Marilyn Monroe.

Algunas obras disponibles de Salvador Dalí

 

André Villers y Pablo Picasso

André Villers fue el más conocido fotógrafo de Picasso, en el sur de Francia en los años cincuenta. Durante su carrera, Villers fotografió a Joan Miró, Marc Chagall y Salvador Dalí. El fotógrafo y Pablo Picasso se conocieron por primera vez en 1953 en una calle de Vallauris, en la Costa Azul.

Villers capturaría un lado emocionante del artista, fotografiando a Picasso y su segunda esposa, Jacqueline Roque vestida de Christian Dior. Picasso también se vestiría para la cámara, con sombreros de vaquero y otros inverosímiles trajes.

Picasso le compraría una cámara Rolleiflex al artista, diciendo: "¿Cómo puedes vivir sin ella? Son tus ojos".

Algunas obras disponibles de Pablo Picasso

Este trabajo de Pablo Picasso, a pesar de ser una hoja de papel cortado dibujado, se cataloga como una escultura original certificada por la Galerie Jan Krugier de Ginebra, en diciembre de 1973. El “experimento” con este tipo de obras de pequeño formato de la época de 1940, pre-anuncia el inicio de los últimos trabajos de Picasso como escultor. La especial relevancia de esta icónica pieza es también acentuada por su extraordinaria procedencia: perteneció a la modelo y amante de Pablo Picasso: Marie-Thérèse.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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