Aviones y automóviles

Alexander Calder BMW Art Car ALEXANDER CALDER. BMW Art Car

El subastador y corredor francés Herve Poulain le encargó a Alexander Calder que pintara el auto que usaría en la carrera 24 Heures du Mans de 1975. Cuando Calder falleció en 1976, el automóvil se convirtió en uno de los últimos trabajos del artista y en el primer BMW Art Car.

Calder se convertía en el primero de una lista de grandes artistas que recibirían el encargo de pintar el BMW Art Car. Frank Stella, Roy Lichtenstein, Andy Warhol, David Hockney, Jenny Holzer y Jeff Koons han creado su propia versión de este BMW tan especial.

BMW por Alexander Calder Imagen: BMW Art Car

Para su modelo, Alexander Calder utilizó para la pintura del BMW 3.0 CSL su paleta de colores primarios. Calder asistiría a la carrera de Le Mans para ver a los pilotos Sam Posey, Jean Guichet y Herve Poulain correr con su creación. Después de siete horas, el automóvil fue sacado de la carrera debido a los daños sufridos y nunca más sería conducido.

"Quiero hacer cosas que sean divertidas de ver, que no tengan ningún valor de propaganda". -Alexander Calder y Selden Rodman en Conversaciones con artistas (Nueva York, 1957).

Flying Colours of South America Folleto "Flying Colours of South America" (1973). Imagen: Chris Sloan

En 1973, Calder pintaría un avión de pasajeros para Braniff South American Airlines que se llamó ''Flying Colors of the United States''. El año anterior, el ejecutivo de publicidad George Stanley Gordon de la agencia de publicidad Gordon and Shortt le ofreció a Calder la oportunidad de pintar un avión. Intrigado por la garantía de Gordon de que convertiría la obra de Calder en la obra de arte volante más grande de la historia, sin duda una atractiva apuesta para el artista, Calder aceptó el encargo sin pensárselo.

Alexander Calder con George Stanley Gordon Alexander Calder y George Stanley Gordon con el modelo de avión diseñado. Imagen: Braniff Flying Colors Collection

Joyería

Calder volvió a trabajar en esculturas y traspasó los límites de la obra del arte movible con el diseño de sus móviles cinéticos, por lo que no nos sorprende que su filosofía artística terminara perfectamente en el campo de la joyería. Georgia O'Keeffe y Peggy Guggenheim fueron solo algunas de las mujeres del mundo del arte que llevaban sus joyas. Calder creó desde pendientes, pulseras y tocados hasta collares, sortijas y broches. Las piezas eran extremadamente poco convencionales, fabricadas con alambres de plata o latón, de grandes dimensiones y que no necesitaban el uso de piedras preciosas o gemas. Se trataba de atrapar la atención de las nuevas vanguardias en busca de algo nuevo.

Brooke Shields Brooke Shields (1985). Imagen: Calder Foundation. Nueva York ©Sheila Metzner

Espirales y zigzags, metal martillado y doblado, todas las piezas de Calder eran únicas y hechas a mano, a menudo creadas para una persona específica, ya que muchos de las joyas presentaban iniciales o nombres. La innovación de Calder en el mundo de la joyería fue que nunca usó soldadura: todas las fijaciones y accesorios fueron hechos con piezas de plata doblada, latón y en alguna ocasión, utilizó oro, aunque el artista prefería materiales que no fueran preciosos.

Y esculturas realmente grandes (y realmente pequeñas)

Escultura ALEXANDER CALDER ALEXANDER CALDER. Sin título (1976)

En mayo del año pasado, nueve esculturas del Maestro de los Móviles, Alexander Calder, se exhibieron en los Jardines Botánicos de Denver. La exposición Sculpture, que se prolongó hasta septiembre del 2017, fue la colección expuesta al aire libre más grande de la obra de Calder que se haya visto en Occidente y las piezas presentadas abarcaban desde 1956 hasta 1976.

Sculpture de Alexander Calder contó con varias obras en préstamo de varios museos y de Calder Foundation, y fue en el único momento y lugar en el que todas las piezas se habían exhibido juntas. El nieto de Calder y presidente de Calder Foundation, Alexander S.C. Rower, fue el comisario de esta exposición en asociación con Alfred Pacquement, ex-director del Museo Nacional de Arte Moderno de París.


La exposición le dio al público la oportunidad de ver las piezas de Calder en un espacio orgánico, la intención detrás de los conceptos en los que creía Calder, ya que sus móviles estaban destinados a ser impulsados por las fuerzas naturales de la brisa y el viento. Al principio, los móviles de Calder estaban motorizados, pero rápidamente el artista se dio cuenta de que sus obras podían ser impulsadas a través de las corrientes de aire de la intemperie.

Además de por sus esculturas a gran escala, Calder era también conocido por sus pequeños móviles, que a menudo eran más pequeños de 10 centímetros. Una de las obras más caras que Calder vendió en una subasta fue Poisson volant (Pez volador), que se vendió en Christie's en el año 2014 por un valor asombroso de más de veinte millones de euros. La pieza se estimaba que se vendería entre 7.000.000 y 9.000.000 €.

Consigue tu propia obra de Alexander Calder, aquí en Barnebys.

Texto traducido por Ana Isabel Escriche del texto escrito por Fleur Giros del equipo editorial Barnebys Francia.

Comentario