La tentación de Adán en el paraíso permaneció prácticamente oculta en una colección privada en Italia hasta 2010, aunque se considera una de las obras más importantes de Jan Brueghel el Viejo (Bruselas 1568 - Amberes 1625). Según Klaus Ertz: "En la década de 1590, Jan Brueghel el Viejo pintó sus primeros paisajes paradisíacos. El estableció un género propio, que, como sabemos ahora, tuvo mucho éxito particularmente en la pintura flamenca del siglo XVII y entre los seguidores del artista". Una pintura similar de Jan Brueghel el Viejo, fechada en 1595, se conserva en la Galleria Doria Pamphili de Roma. Ambas muestran paisajes paradisíacos con las figuras de Adán y Eva ubicadas en el centro, junto a un gran manzano y rodeados de animales.

En el Museo del Prado de Madrid se conserva un Paisaje paradisíaco con la caída del hombre fechado antes de 1612 en el que también participaría Hendrick de Clerck, similar a la obra que mostramos en la imagen superior a subasta en Dorotheum. Se intuye que las figuras presentes en esta pintura fueron realizadas probablemente por Jan Brueghel el Viejo, ya que las diferencias de estilo son evidentes. Mientras las figuras desnudas de Hendrick de Clerck son cuerpos musculosos acentuados por la luz y la sombra, aquí son cuerpos más suaves y no están tan modelados.

Jan Brueghel el Joven (Amberes 1601 - 1678) vivió siempre a la sombra de su padre Jan Brueghel el Viejo. Ello no impidió que el hijo se inspirara en la obra de su padre. Una admiración que se cree pudo ser mutua ya que Jan Brueghel el Viejo animó a su hijo, por ejemplo, a colaborar en sus pinturas de flores, cosa que no hubiera hecho si no creyera que su hijo tenía la misma calidad como pintor que él. La escena representada en Apolo consolando a Cipariso probablemente se ejecutó en el estudio de Rubens. En la pintura puede verse a Apolo, reconocible por su corona de laurel en la cabeza, hijo de Zeus y Leto y hermano gemelo de Artemisa. Apolo es el dios de la juventud, la música, la profecía, el tiro al arco y la curación. Jan Brueghel lo muestra cuando ha dejado su carro de sol tirado por cuatro caballos, con el que realiza durante el día sus tareas como Helios Dios del Sol, para consolar el duelo de Cipariso. Apolo pone su mano sobre el hombro de Cipariso a modo de gesto de consuelo, mientras que Cipariso levanta los puños en señal de infortunio. Cipariso mira hacia Apolo con rostro suplicante y lleno de desesperación, con lágrimas en los ojos. Ha causado la muerte de un ciervo por accidente y ahora tiene el corazón roto de dolor. El ciervo, identificado como símbolo del amor por las tres pequeñas coronas florales y el corazón dorado que cuelga de una cadena de las astas doradas del animal, permanece tendido en el suelo, asesinado por una de las flechas de Cipariso.

En el museo de New York Metropolitan Museum of Art se conserva una pintura de alrededor de 1620, de una cesta de flores en la que participaron padre e hijo. La canasta con flores de primavera en una mesa de piedra, a subasta en Dorotheum conserva colores brillantes. Jan Brueghel el Joven en las pinturas posteriores de la década de 1630 y, sobre todo, de la década de 1640, se centraría en la superficie bidimensional con profusión de acentos de color situados uno al lado del otro, a la vez que otorgaba un efecto de alfombra en detrimento a la imagen tridimensionalidad de los arreglos florales.

Joos de Momper (Amberes 1564 - 1635) fue uno de los principales pintores paisajistas de Amberes de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII y era particularmente conocido como pintor de paisajes montañosos. Joos de Momper era admirado por artistas contemporáneos de la talla de Karel van Mander o Anthony van Dyck quien incluso lo inmortalizaría en una serie de retratos donde pintó a nobles famosos, eruditos y especialmente artistas. Este paisaje de invierno con viajeros en un camino y donde se ve una ciudad a lo lejos es un ejemplo típico de la obra de Joos de Momper, donde la pintura y la composición han sido cuidadosamente elaboradas. A finales del siglo XVI y principios del siglo XVII en los Países Bajos era una práctica común que los artistas colaborarán en las pinturas de los otros, ya fuera pintando los personajes o los paisajes. Jan Brueghel el Viejo y su hijo realizarían durante largo tiempo frecuentes colaboraciones con Joos de Momper.

Peeter Gysels (Amberes 1621 - 1690) se especializó en paisajes pequeños al estilo de Jan Brueghel el Viejo y está considerado uno de los seguidores más talentosos de Brueghel. Este paisaje fluvial con una escena portuaria de Peeter Gysels ha permanecido en una colección privada de Francia.

Abraham Brueghel (Amberes 1631 – Nápoles 1690) era el hijo del pintor Jan Brueghel el Joven con el que trabajó en Amberes antes de mudarse a Roma cerca del año 1659. Fue en Italia donde Abraham Brueghel dio a conocer su talento y donde todos los coleccionistas más importantes de la época querían poseer una de sus obras. Muestra de ello fueron las obras de Abraham Brueghel que formaban parte de las colecciones privadas de las familias nobles de Roma como fueron los Chigi, Pamphili, Colonna y Borghese. Las pinturas de Abraham Brueghel fueron producidas con frecuencia en colaboración con otros artistas, especialmente Mario Nuzzi, Michelangelo Pace o Giacinto Brandi que pintaban las figuras en algunas de las pinturas de naturaleza muerta de Abraham Brueghel. En la década de 1670, Brueghel se mudó permanentemente a Nápoles, donde continuó con su brillante carrera y creó una profunda influencia en la escuela local de pintura. Flores en un jarrón y fruta en una mesa de Abraham Brueghel perteneció a la familia Spinola y colgaba de las paredes del Castello di Pasturana en Piedmond en el siglo XIX. Fue vendido a Emilia Balduino en 1933 y de allí, ha formado parte de la colección privada del dueño actual.

Así mismo Dorotheum tiene prevista para esa misma semana una subasta de joyas para el 25 de abril y una subasta de pinturas del siglo XIX para el mismo día, reservando el día 26 de abril para una gran subasta de artes decorativas.

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