Imaginaros la escena: en un sofá adornado con almohadas y brillantes sábanas, se encuentra una chica joven, completamente estirada con una cinta azul prendida en su melena rubia. La propia desnudez y la pose provocativa no parecen molestarle, perdida como está en sus pensamientos. La joven mira hacia un punto perdido fuera del cuadro, mientras juega con el extremo de la cinta de seda que lleva en el pelo, mientras el artista sigue plasmando en el lienzo, y para la posteridad, la primera chica pin-up de la historia de la pintura.

FRANÇOIS BOUCHER. Joven recostada FRANÇOIS BOUCHER. "Joven recostada" (1751). Colonia. Wallraf-Richartz-Museum & Fondation Corboud

El artista del cuadro no es otro que el pintor francés François Boucher (1703-1770), cuyas sensuales representaciones de diosas y dioses romanos, así como escenas de género de la vida rural, aún moldean nuestra imagen del siglo XVIII.

François Boucher nació en París, era hijo de un dibujante de diseños decorativos y de muebles. Recibió su educación del pintor François Lemoyne, que se encontraba entre otros, acabando las pinturas del techo del Palacio de Versalles. Galardonado con el Grand Prix de Rome por la Académie royale de peinture et de sculpture en 1723, Boucher pasó cuatro años estudiando en Italia, donde recibió la influencia de los maestros del Renacimiento italiano como: Tiziano, Tintoretto o Veronés.

Después de regresar a Francia, trabajó en varios campos. Diseñó algunos trabajos para la Manufactura Gobelins en Beauvais y la Manufactura de Porcelana de Sèvres, fue decorador en la Ópera y en los años posteriores fue director de la Real Academia.

FRANÇOIS BOUCHER FRANÇOIS BOUCHER. Izquierda: El baño de Venus (1751). Derecha: Diana en el baño (1742)

Sin embargo, la pasión principal de este talentoso pintor y de su alma de dibujante dormitaba en la pintura. Su maestría fue la representación del cuerpo femenino desnudo, que podía reproducir con los colores más tiernos, pero también en la reproducción matizada de las voluptuosas telas de fina seda que estaban en boga en aquel entonces.

Su talento llevó en 1742 a su nombramiento como pintor de la corte. Recibió un apoyo especial de la Marquesa Madame de Pompadour, a quien retrató varias veces. François Boucher se convirtió en el pintor más codiciado de mediados del siglo XVIII. Sus obras no fueron reclamadas y aplaudidas sólo en Francia, sino en toda Europa.

Los nombres de las mujeres que sirvieron como modelo para las pinturas en el siglo XVIII son en su mayoría desconocidos. Pero en este caso, sin embargo: Marie-Louise O'Murphy, hija de una familia de inmigrantes irlandeses instalados en Francia, tiene nombre y apellidos y además se sabe un poco más de su vida. La familia O'Murphy tuvo cinco hijas que se ganaban la vida en París como actrices, modelos y cortesanas a cambio de grandes sumas de dinero.

Marie-Louise posó para el pintor François Boucher como modelo en el año 1751, a la edad de 14 años y amante del rey Luis XV. Conocida a veces como la Belle Morphise, su nombre ha llegado a nuestros días a través de las memorias del “teólogo de mujeres” más universal: el veneciano Giacomo Casanova, quien describió en Casanova à Paris: ses séjours racontés par lui-même cómo vio por primera vez a Marie-Louise y estaba tan entusiasmada con la muchacha que tuvo que pintarla espontáneamente también él.

GUSTAF LUNDBERG. GIACOMO CASANOVA Izquierda: GUSTAF LUNDBERG. Retrato del pintor François Boucher (1741)
Derecha: GIACOMO CASANOVA. Retrato de su hermano Francesco (hacia 1750-55)

¿Pero por qué llamar a Marie-Louise O'Murphy la primera chica pin-up de la historia? En realidad, deberíamos saber si había muchos desnudos en aquella época, pero sobre todo es por la forma en que Boucher pintó a Marie-Louise. Extendida como en una bandeja de plata, se presenta al espectador, como si se quisiera despertar la atención de alguien muy específico.

Y eso es exactamente lo que sucedió: la imagen llegó a los ojos del rey francés Luis XV de Francia, llamado el Bien amado. En lo que respecta a las mujeres, el rey era de todo menos indiferente. Más que para su política, Luis XV vivió a través de sus amores y amantes. Cuando apareció la modelo Marie-Louise Boucher, Madame de Pompadour, la amante más célebre del rey Luis XV, llevaba las riendas de Versalles. Ella misma tenía una relación puramente platónica con el rey en ese momento, pero se aseguró de que siempre tuviera suficiente "carne fresca".

Madame de Pompadour. Luis XV Izquierda: FRANÇOIS BOUCHER. Madame de Pompadour (1756)
Derecha: MAURICE QUENTIN DE LA TOUR. Luis XV (1748)

En 1751, era Marie-Louise O'Murphy de 14 años, quien servía como aperitivo al rey. (¡Desde el punto de vista de hoy en día, por supuesto, Luis XV hubiera sido condenado a prisión! Y Facebook prohíbe la publicación del cuadro de la "Joven recostada"). Durante dos años, la joven Marie-Louise permaneció como amante del insaciable rey y dio a luz una hija. Posteriormente, Marie-Louise se casó con un aristócrata terrateniente y desapareció discretamente del Palacio de Versalles.

FRANÇOIS BOUCHER. Desnuda en reposo FRANÇOIS BOUCHER. "Desnuda en reposo" (1752). Múnich. Alte Pinakothek

Presumiblemente, cuando Marie-Louise aún era la amante de Luis XV, François Boucher la pintó de nuevo en el año 1752, o copió su propio trabajo (no se sabe con seguridad), aunque con algunos cambios. Eligió otros colores menos poderosos y pintó un quemador de incienso oriental en la esquina inferior izquierda en lugar de un libro abierto.

FRANÇOIS BOUCHER. L'Odalisque FRANÇOIS BOUCHER. L'Odalisque (1745-49). Paris. Musée du Louvre

Unos años antes de que Boucher conociera a Marie-Louise O'Murphy, pintó una imagen muy similar: L'Odalisque. Las odaliscas eran las concubinas de los sultanes otomanos que, en Europa Occidental, como todo lo que sucedía dentro de un harén, suscitaban inspiración en la imaginación de los artistas y los compradores de arte. El segundo cuadro de François Boucher "Desnuda en reposo" muestra un quemador de incienso de clara alusión erótica derivada de las historias dentro de los harenes.

Sin embargo, L'Odalisque de Boucher, posiblemente representaba a su propia esposa: Jeanne Buseau. El dibujo se parece más a una de las típicas imágenes de tocador frívolas de la época, y no es tan "obvia" como la "Desnuda en reposo".

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