La Phillips Collection, que este año celebra su 95 Aniversario, y la Obra Social "La Caixa" presentan por primera vez en CaixaForum Barcelona, una selección excepcional de 60 pinturas a cargo de 44 artistas esenciales de los dos últimos siglos: Picasso, Manet, Monet, Degas, Van Gogh, Cézanne, Courbet, Matisse, Modigliani, Braque, Pollock, O’Keeffe y Rothko, entre otros, procedentes del "primer museo de arte moderno" que se creó en los Estados Unidos. La exposición refleja la evolución de la pintura desde el siglo XIX y hasta la segunda mitad del siglo XX.

Desde que el museo abrió sus puertas en Washington, en 1921, se ha mantenido fiel a la voluntad de su fundador, Duncan Phillips (1886-1966), de que fuese "un museo íntimo combinado con un centro de experimentación". El fue un pionero en muchos sentidos, era un apasionado del arte de su tiempo y confió en su instinto para detectar el talento y a las grandes promesas. Hoy, la Phillips Collection es reconocida en todo el mundo por su fondo de arte impresionista, moderno y contemporáneo.

La exposición estará abierta al público del 11 de marzo al 19 de junio en CaixaForum Barcelona, después los fondos viajarán posteriormente a CaixaForum Madrid, donde se expondrán entre julio y octubre.

Aquí os ofrecemos una selección de algunas obras maestras, que da una muestra que nos permite viajar a través de algunos de los principales movimientos que se fueron desarrollando desde el siglo XIX y hasta la segunda mitad del siglo XX, desde el realismo y el romanticismo hasta el expresionismo abstracto, pasando por el impresionismo o el cubismo.

e7eca2a0-b968-4879-917c-fe46055355bb Jean Auguste Dominique Ingres. La pequeña bañista. 1826

El arte del siglo XIX puede entenderse como un diálogo constante entre los ideales clásicos, la imaginación romántica y el realismo de los hechos observados. El clasicismo para alcanzar el equilibrio y la claridad en la composición, buscaba lo intemporal y lo ideal a través de la conciliación entre contrarios. El romanticismo, en cambio, priorizaba el desequilibrio, la imaginación y la emoción, y valoraba al artista independiente porque exploraba lo nuevo y lo desconocido. Jean-Auguste Dominique Ingres y Eugène Delacroix fueron los principales oponentes en el debate nacional que se produjo en Francia entre los partidarios del clasicismo y del romanticismo.

800px-Horses_Coming_Out_of_the_Sea,_Ferdinand-Victor-Eugene_Delacroix,_1860_(detail)_-_Phillips_Collection_-_DSC04757 Eugène Delacroix. Caballos saliendo del mar. 1860

El realismo se convirtió en el antídoto perfecto para el debate entre los partidarios del clasicismo y del romanticismo, puesto que se centraba en los hechos observables como remedio contra la naturaleza idealizada, el misterio y el exotismo. Gustave Courbet y John Constable son los máximos exponentes del realismo heroico del siglo XIX. En mayor o menor medida, casi todos los grandes pintores de figuras de la época, entre ellos Honoré Daumier y Édouard Manet, combinaron en sus obras elementos del clasicismo, del romanticismo y del realismo.

hggk-42cd-80c5-190c10104a1f Honoré Daumier. El levantamiento. 1848

También los paisajistas conjugaron con frecuencia elementos clásicos y románticos con un nuevo interés por la naturaleza como espacio real y no imaginado. El francés Camille Corot, a principios de siglo, marcó la pauta de ese cambio con sus pequeños bocetos que captaban la luz y la atmósfera al aire libre. Las características distintivas de esa nueva forma de entender la pintura fueron la ausencia de acabados, la libertad de ejecución y la espontaneidad.

Без имени-10 Claude Monet. El camino de Vétheuil. 1879

A mediados de la década de 1860, el realismo dio paso a los impresionistas franceses, que preferían pintar escenas de la vida cotidiana y vistas urbanas o de paisajes trabajándolas al aire libre con una paleta luminosa y prismática. Nacieron así grandes nombres como Monet, Degas, Cézanne y Van Gogh. Para ellos era esencial plasmar la impresión y los reflejos de la luz, así como pintar directamente delante del motivo sin dibujos preparatorios. Sus composiciones, por otra parte, muestran la influencia del encuadre y la asimetría propios de la fotografía y de las estampas japonesas. Primaba en su concepción de la pintura la inmediatez del punto de vista individual del artista. Como se observa en la obra de Edgar Degas y Berthe Morisot, también se desarrollaron otros nuevos temas, como el ballet y la intimidad de la vida cotidiana.

Без имени-9 Edgar Degas. Baiarinas en la barra. c. 1900

Hacia mediados de la década de 1880, una nueva generación de pintores franceses, con frecuencia denominados post impresionistas, intentó superar el estilo anterior basado en la observación. Para aquellos artistas, la naturaleza ya no es el resultado final, sino que se convierte en un punto de partida para generar interpretaciones personales. El cuadro dejo de ser una transcripción de la naturaleza para convertirse en una invención estética.

31f99fc1-c211-4fdf-8472-c20ddbdf768c Vincent van Gogh. Casa en Auvers. 1890

A principios del siglo XX París era la única ciudad europea en la que podían verse las más novedosas tendencias del arte, tanto en exposiciones colectivas independientes como en las galerías más comerciales que se iban abriendo por toda la ciudad. Artistas de toda Europa, como Picasso, elegían como destino la Ciudad de la Luz, el único lugar donde la imaginación podía volar sin restricciones. En esa época, París ofrecía a los artistas innumerables oportunidades para captar su fascinante ambiente urbano, especialmente en los barrios bohemios cercanos a Montmartre, donde vivían muchos de ellos.

Без имени-1 Pablo Picasso. La habitación azul. 1901

Hacia 1910, Picasso y Braque dejaron de lado la perspectiva tradicional para crear el cubismo. Se exploraron, además, nuevas formas de representación de la figura, y se hallaron nuevas fuentes, en especial en los museos etnográficos, donde se presentaban la escultura tribal africana y el arte egipcio, que compartían una geometría expresiva simplificada de la que se apropiaron artistas como Picasso y Modigliani. Otros, en cambio, adoptaron una mirada más sensual que sedujo visualmente al espectador a través del color.
Sin embargo, a pesar de todos esos cambios y transformaciones, el mundo observable siguió siendo una fuente esencial de inspiración.

903a0416-053f-4fbc-863f-a14dc9710036 Amedeo Modigliani. Elena Povolozky. 1917

A finales del siglo XIX, en Francia se concebía la pintura como algo personal o «íntimo», vinculada a los sentimientos y la imaginación del artista. La naturaleza muerta ofrece una visión microcósmica del mundo a una escala íntima. Para los artistas de la era moderna, se convirtió en un instrumento que les permitió explorar nuevos lenguajes estéticos y artísticos, al margen de la función moralizante y simbólica que tradicionalmente había tenido como género. Henri Matisse aporta los ejemplos más expresivos, con obras de atrevido cromatismo que combinan inventiva y vigor en un enfoque a medio camino entre la abstracción y la figuración.

8dadfa5f-4e3f-43e5-adf6-f0d3c4b78f47 Henri Matisse. Interior con cortina egipcia. 1948

Los cambios del nuevo siglo incitaron a muchos artistas a crear equivalentes visuales de las nuevas experiencias sin abandonar la naturaleza como fuente de inspiración.

Phillips Colection VT 1_es_ES Wassily Kandinsky. Otoño II. 1912

Una generación de artistas norteamericanos que había alcanzado la madurez creativa en las décadas de 1940 y 1950 convirtió a los Estados Unidos en una potencia internacional del arte. Artistas como Pollock y Rothko consideraron el subconsciente como fuente primordial de inspiración creativa y contribuyeron a crear una experiencia interior totalmente nueva y enérgica para el observador.

3f134a5b-d74d-4234-ae02-7d929c06caa5 Jackson Pollock. Composición. c. 1938-1941

La exposición no solo reúne las obras de grandes maestros del impresionismo y modernismo, sino que demuestra que el arte es un lenguaje universal.

 

 

 

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