El Romanticismo llegó con fuerza en el segundo tercio del siglo XIX, paradojamente durante el reinado de Isabel II, una de las reinas españolas cuyo matrimonio fue cuestión de importancia nacional y también internacional. A la “Reina Castiza” se le propusieron 7 maridos, según los intereses de cada facción política y país: Carlos Luis de Borbón y Braganza, Francisco de Paula de las Dos Sicilias, Enrique de Borbón, Leopoldo de Sajonia-Coburgo-Saalfeld, Enrique de Orleans, Antonio de Orleans y el definitivo marido: Francisco de Asís de Borbón.

Pero volvamos a uno de los periodos artísticos más prósperos de la historia de la pintura sevillana y andaluza, donde muchos artistas españoles viajaban al extranjero para adquirir nuevos conocimientos y España recibía numerosos pintores europeos, atraídos por el “exotismo” de nuestro país, gracias a su maravilloso legado árabe, especialmente cuantioso en Andalucía.

Los artistas se convirtieron en viajeros y los viajeros se convirtieron en artistas. Nacía la figura de los viajeros románticos como Washington Irving o Richard Ford que dedicaron grandes estancias en ciudades como Sevilla y Granada para crear sus obras con el enorme repertorio de personajes, festividades, patrimonio y paisajes costumbristas.

Las escenas de pintura costumbrista se convirtieron en un fenómeno de gran éxito en los mercados de arte extranjeros que se interesaban por estas escenas. Sevilla se convirtió en el epicentro de este éxito gracias al establecimiento de la Corte a partir de 1848 de los Duques de Montpensier.

La ciudad, a orillas del Guadalquivir, se convirtió en un imán que atraía a artistas de toda Europa, viajeros y también curiosos, atraídos por las escenas andaluzas protagonizadas por toreros, bailaoras de flamenco, bandoleros y paisajes de Andalucía.

Nombres como Andrés Cortés y Aguilar, Manuel y Antonio Cabral Aguado Bejarano, Manuel Barrón y Carrillo, Manuel Rodríguez de Guzmán y la familia Domínguez Bécquer se grabaron en la historia de la pintura costumbrista y son ahora el centro de todas las miradas del catálogo a subasta de Isbilya, disponible en Barnebys.

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