El artista del estarcido noruego Martin Whatson lo tiene claro en su sentencia "Less Is More More More" (Menos Es Más Más Más) quizás por eso sus garabatos callejeros llenan paredes vacías con su especial escala de grises y toques de color desde hace quince años. Sus obras están inspiradas en personas corrientes, en los paisajes de la ciudad, los edificios antiguos e incluso en los muros que se derrumban, ya que según él, la belleza está en todas partes.

Aunque el Martin Whatson de los últimos años, se muestra más exigente con el poder del Street Art, sigue afirmando que pinta graffitis porque le gusta. Ello no ha impedido que el arte de Martin evolucione y haya conseguido dar rienda suelta a su propia técnica de estarcido, donde combina figuras con su propio vandalismo callejero (artísticamente hablando). El artista no ha perdido ni un átomo de interés por los rincones decadentes de la ciudad que intenta llenar de escenas urbanas con mensajes.

La escena del graffiti noruego emergió a principios de los años 90 y el adolescente Martin Whatson pronto formó parte de ese engranaje de crear y destruir al ritmo trepidante de las calles. Mientras el artista no dejaba de pintar belleza hasta en los lugares que el mundo había abandonado a la fealdad y al olvido.

A principios de la década del siglo XXI, Martin Whatson ya compartía su vena artística con las paredes callejeras y con los muros de las galerías de arte. Fue en el invierno del 2004 cuando empezó su propia producción de obras de arte con la técnica del estarcido. La vida, pronto se abrió camino en las paredes de la ciudad, por donde pasaba el arte de Martin Whatson. Sus bases de tonos grises monocromáticos realizados con plantilla se rompían sistemáticamente por un universo de spray de colores brillantes. Una bomba de color que explotaba dejando atrás el color gris del cemento.

Nuestro artista busca incansablemente el equilibrio entre la pasión y la espontaneidad que el Mundo del Graffiti representan para él y con el tiempo ha evolucionado a estéticas más simples, aunque siempre intentando transmitir sentimientos y hacer pensar al espectador. Su enfoque creativo tiene en cuenta la fragilidad y la fugacidad de la Naturaleza: mariposas y animales se cobijan en el espacio vacío de su particular escala de grises, intentando transmitir a golpe de plantilla y spray de colores, la relación que existe entre vulnerabilidad y fuerza.

Las figuras y bailarinas estilizadas de Martin Whatson se crean gracias a capas y capas de plantillas que son cortadas a mano. Una vez la criatura inunda el fondo vacío de la escena los trazos pintados con spray de colores son responsables de embellecer cada detalle y dotarlos de textura, elegancia y contraste. Una ayuda visual para soportar nuestra rutina entre muros de hormigón y romper la monotonía con imágenes desafiantes.

El trabajo de Martin Whatson ocupa los muros de medio mundo desde Tokio a Los Ángeles y desde Londres a Nueva York, pasando por varias colecciones e instituciones privadas que se han rendido ante su arte, más concretamente a su Arte Callejero. Algunas de sus obras de elefantes y rinocerontes se han vendido por 15.000 € mientras que las naturalezas muertas han alcanzado los 3.000 €. Varios son los motivos de que las obras de Martin Whatson coticen al alza:
Uno: no suele hacer muchas copias de cada trabajo y dos: generalmente cada una de las obras es terminada a mano, lo que favorece el interés de los coleccionistas privados. La obra de este artista callejero esconde un mensaje que invita a mirar más allá, a descubrir la vida en otro sentido, cuestionarnos lo que vemos todos los días y mostrar nuestra cara más alegre, aunque el día amanezca gris.

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