El arte abstracto, aunque emerge como un movimiento emblemático del siglo XX, también sigue siendo el más mal definido. Según el crítico de arte Michel Seuphor, el arte es abstracto cuando no contiene "evocaciones de realidad observable". ¿Pero puede definirse la abstracción como lo opuesto a la realidad? ¿O se refiere, en cambio, a la primacía de lo perceptible sobre lo visible? Preferimos la declaración hecha por Paul Klee: "El artista no recrea lo visible, hace que las cosas sean visibles". Pero quizás los más inconformistas se ponga del lado del artista Maurice Denis, para quien una pintura no es más que una superficie plana cubierta con colores "ensamblados en un cierto orden".

Como género, el arte abstracto contemporáneo nació en el siglo XIX. En 1882, se estableció en París el grupo satírico Arts Incohérents (es decir, "Las Artes Incoherentes"). Este círculo de pseudo arte, reunió a Jules Lévy, Alphonse Allais y al mismísimo Toulouse-Lautrec, que organizaban exposiciones de obras, pintadas "por personas que no saben dibujar".

El objetivo era burlarse del trabajo de pintores modernos como Whistler o Claude Monet, acusados de fraude artístico. De esta manera, el dramaturgo Paul Bilhaud presentó en 1882, el "Combat de nègres dans une cave, pendant la nuit" (Combate de negros en una cueva, durante la noche). Alphonse Allais siguió este ejemplo presentando una serie de monocromos a los que dio títulos provocativos y alocados. El artista ganó tantos partidarios como detractores.

 

Como movimiento, el arte abstracto fue una innovación para el siglo XX. En la primera década de 1900, surgió un tipo particular de estética, representada por artistas de Europa del Este. El rayonismo o cubismo abstracto de Mikhail Lariónov y Nathalie Gontcharoff (Natalia Goncharova) desempeñaron un papel fundamental en la tendencia, así como las pinturas de Mikalojus Konstantinas Čiurlionis.

En 1909, Francis Picabia produjo la acuarela "Rubber" como un reflejo de las nuevas tendencias artísticas. Incluso el cubismo de Georges Braque y Pablo Picasso se alinearon gradualmente con los códigos emergentes. Pero fue Wassily Kandinsky quien primero desarrolló el lenguaje pictórico de la abstracción moderna. Sus primeras obras evocaban el universo de la música, un enfoque ya adoptado anteriormente por Čiurlionis. "Abstract Watercolour" de Kandinsky (c. 1910) se presentó como la obra maestra pionera del movimiento.

La abstracción se difundiría por toda Europa, seduciendo a creadores como František Kupka (Verticals, 1912), Piet Mondrian (Composition VII, 1913) y Kazimir Malevich (White on White, 1918), y no olvidemos a Sonia Delaunay, Hilma af Klint, Gustav Klimt y los escultores Constantin Brancusi, Henry Moore y Jean Arp. Desde el principio, el término "abstracción" se aplicó a diferentes tendencias artísticas que a veces no tenían relación entre sí más allá del aspecto formal.

El mito del arte abstracto tomó forma gradualmente para instaurarse en el siglo XX. Inicialmente, se generó toda una serie de movimientos en Europa, principalmente en París. Se habló de abstracción geométrica, impresionismo más o menos abstracto, suprematismo, vorticismo y constructivismo. Al mismo tiempo, otros movimientos artísticos también surgirían en otros lugares, como el Bauhaus de Walter Gropius en Alemania.

Esta fue una época marcada por hitos decisivos. En 1926, Constantin Brancusi mostró pedestales sin esculturas en Nueva York. Dos años después, lanzó una famosa demanda contra las autoridades aduaneras de Estados Unidos cuando no reconocieron algunas de sus esculturas como arte moderno. También memorable es la Exposición de Arte Degenerado organizada por los nazis en 1933, que muestra obras acusadas de "delitos artísticos". Los dedos apuntaban a los artistas alemanes, incluso si sus obras tendían a reflejar sentimientos más generales (y la posición inicial de los artistas incoherentes).

La Segunda Guerra Mundial provocó un cambio, con el centro neurálgico de la creación migrando a Nueva York. Una nueva generación de pintores estadounidenses irrumpe en la escena mundial. La abstracción lírica, un movimiento bastante amplio, abarcó la pintura de acción de Jackson Pollock, la pintura de campo de color de Mark Rothko, así como el tachismo de Hans Hartung y Pierre Soulages. El movimiento CoBrA exploró nuevos caminos de la mano de artistas como Pierre Alechinsky y Karen Appel, mientras que Robert Rauschenberg produjo sus pinturas combinadas. Mientras tanto, Frank Stella sucumbió a los encantos de la pintura de bordes duros.

De esta manera, la segunda mitad del siglo XX marcó el comienzo de una gran variedad de tendencias, desde la enigmática École de Paris hasta el arte povera (arte pobre) o el arte cinético de Victor Vasarely. El éxito del arte abstracto se extendió a la escala planetaria e incluso sedujo a pintores chinos, incluyendo a Zao Wou-Ki.

Sin embargo, esta linealidad histórica no está libre de algunas áreas sombrías. ¿Quién, por ejemplo, todavía recuerda a Georges Mathieu o Janet Sobel? Estos fueron los verdaderos inventores de la pintura de acción antes de que apareciera Jackson Pollock; de hecho, Mathieu fue el primer artista en emplear la expresión "abstracción lírica" en 1947. Pero la ley del mercado es tal que muchas figuras han quedado en el olvido, como el artista Wolfgang Schulze y muchos otros.

Sea como sea, lo principal a tener en cuenta sobre el arte abstracto es la negativa de muchos artistas a quedar atrapados en la lógica estéril de los debates interminables. Mark Rothko en Estados Unidos y Nicolas de Staël en Francia estuvieron entre los que entendieron que los asuntos esenciales estaban en otra parte. El arte abstracto pretende superar todas las contradicciones y se abre como una ventana a la creación espontánea. El opuesto preciso, en definitiva, de las líneas empujadas por una escuela artística u otra.

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Artículo traducido por Ana Isabel Escriche del artículo escrito por Jessica Douglas del equipo editorial Barnebys Reino Unido.