Los destacados de la próxima subasta de Isbilya que se celebrará el próximo mes de octubre son dos esculturas en bronce de Salvador Dalí. Ambas tienen un mismo precio de salida: 125.000 €

La Venus de los neumáticos de Salvador Dalí es una escultura en bronce que representa un desnudo femenino que lleva en su cintura un neumático de coche. La base de la figura se muestra sobre otro neumático. De esta misma escultura se realizaron una serie de 6 piezas, siendo ésta la nº 2 (2/6). La escultura original fue creada en el año 1975 con el mismo título: La Venus de los neumáticos. La presente obra a subasta en Isbilya, está firmada y fue realizada en el año 2003 por la fundición "ESFINGE" de Madrid de la que presenta el sello de fundición y su numeración. La escultura de bronce procede de una colección particular de Madrid y va acompañada del certificado de autenticidad emitido por D. Robert P. Decharmes.

Reloj Blando es una escultura en bronce de grandes dimensiones que representa un reloj fundiéndose. En la esfera se puede apreciar otra figura en bronce de color dorado que representa a una abeja, el reloj está coronado por una corona de barón. Se trata de una reproducción autorizada a gran tamaño de una de las 44 piezas que configuran la Colección Clot, realizadas por el pintor y escultor Salvador Dalí. De esta escultura se realizaron una serie de 6 piezas, siendo ésta la nº 2 (2/6). La pieza original también fue creada en el año 1975 con el título: Reloj Blando. La presente obra fue realizada en el año 2004 por la fundición "Arte6" de Madrid. Presenta la firma y el sello de la fundición y su correspondiente numeración. La escultura de bronce procede de una colección particular de Madrid y va acompañada del certificado de autenticidad emitido por D. Robert P. Decharmes.
Los bodegones también ocupa un lugar destacado en la subasta de Isbilya

En el Bodegón con gran frutero y aves de caza colgadas se puede ver un gran frutero en bronce y vidrio veneciano de color verde de estilo italiano rebosante de manzanas y peras, enmarcado por dos fruteros de menor tamaño con frutos rojos; uno está lleno de frambuesas y el otro de moras. Sobre la repisa de piedra donde se encuentran los fruteros, Van der Hamen dibujó un membrillo y unas frambuesas que parecen querer salir del cuadro. Los fruteros en la obra de Juan Van der Hamen son uno de los objetos preferidos más representados. El artista los utilizaba para transmitir la opulencia de las despensas de la clases altas y utilizó esta misma composición de un gran frutero flanqueado por dos más pequeños en varios de sus cuadros.

 

Estos dos bodegones de la Escuela Valenciana que representan frutas y dulces junto a jarrones de flores, centran su composición en un gran frutero de bronce enmarcado por dos jarrones de flores. Destaca la sobriedad del fondo que contrasta con la minuciosidad de los alimentos y el acompañamiento floral. La perfecta simetría del conjunto nos recuerda el estilo del Barroco valenciano y de uno de sus más destacados artistas del bodegón: Tomás Hiepes.

San Pedro en lágrimas es un lienzo que toma como modelo el San Pedro realizado en 1600 por El Greco para la Catedral de Toledo. Se conocen al menos 17 pinturas similares en las que El Greco representó a San Pedro. La imagen es una de las más representativas para mostrar el sacramento de la penitencia, el arrepentimiento y la contrición.

Este monumental Cristo Crucificado debe observarse en base a la influencia de Sebastián López de Arteaga con Francisco de Zurbarán, del que fue uno de sus discípulos. Sebastián López de Arteaga se formó en Sevilla junto con el maestro Zurbarán. En 1640 López de Arteaga se va a México donde realiza numerosos retratos de los inquisidores del Santo Oficio e imágenes religiosas con un marcado tenebrismo influenciado por la pintura claroscurista de José de Ribera. En una etiqueta al dorso de esta obra puede leerse: "Manuel Lucena. Restaurador de cuadros antiguos. De la Real Cámara de su S. M. La Reina Dª Isabel 2ª y de la S. Iglesia Catedral de Sevilla".
En la sección de joyería destacan numerosas piezas con esmeraldas y brillantes.

Esta gargantilla de gala, por ejemplo, es desmontable y se convierte en una hermosa tiara. La pieza presenta un frente realizado en plata y la parte trasera en oro amarillo de 9 K. La gargantilla-tiara fechada entre 1850 y 1870 está decorada con perlas finas y diamantes en talla roca antigua y talla tres facetas.

Este collar en oro blanco de 18 K con zafiros en talla oval y orla de diamantes en talla brillante, tiene un engaste en garras intercaladas por eslabones en forma de flor realizados con diamantes.

Estos pendientes solitarios lucen diamantes en talla roca antigua de 5,7 ct ( 2,86 ct c/u), uno de ellos con inclusión, sobre montura en garra de oro amarillo de 18 K y cierre en ballestilla. Están fechados hacia 1900.
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