La lucha feminista pretende cambiar aunque sea gradualmente el ambiente profesional y también la percepción pública que se tiene del mundo del arte de las mujeres, pero ¿Cuál es el lugar que ocupan las mujeres en el mundo de las subastas?

Es a través de preguntas, demandas y denuncias que los colectivos feministas están trabajando para cambiar lo que ha estado sucediendo durante siglos: la desigualdad. Una sensación de "lentitud" ha impregnado cada campaña feminista y las organizaciones más grandes del mundo del arte y los medios de comunicación ya no dudan en exponer las escandalosas cifras que representan las desigualdades sufridas por el sexo femenino. Si hablamos de salario, de acceso a puestos de responsabilidad o el comportamiento a veces inaceptable de nuestros colegas masculinos, parece mentira que esté sucediendo en el siglo XXI.

Puedes leer más sobre la obra de la artista nacional más cotizada de España, aquí en Barnebys.

El estudio titulado: Is Gender in the Eye of Beholder? Identifying Cultural Attitudes with Art Auction Prices, publicado en 2017, analiza las cifras del mercado de subastas y proporciona información sobre cómo se comporta el público frente al arte realizado por mujeres.

Antes que nada, y nadie se sorprenderá por lo que vamos a decir, las mujeres en el mundo del arte ganan menos que los hombres. Al mirar detenidamente un poco más allá, observamos que en el mercado de subastas, hay una diferencia considerable en los precios entre los trabajos realizados por mujeres y los realizados por hombres.

El estudio se centra principalmente en el mercado secundario, donde los artistas no juegan un papel activo. Al analizar 1,5 millones de transacciones de subastas en un período de 43 años, en 45 países y de 62.442 artistas individuales, encontramos que las pinturas de artistas femeninas cuestan considerablemente menos que las de sus colegas masculinos. De hecho, se registró una diferencia de precio del 47.6% entre los dos sexos para las pinturas vendidas dentro de las subastas.

Se pueden descartar las teorías que afirman que la razón principal de esta diferencia de precios es "orgánica". De hecho, algunos necios han argumentado que las mujeres no pueden producir arte de calidad debido a "factores biológicos" ¡por favor!. Además de ser incomprensiblemente antediluviano, esta hipótesis no es respaldada por hechos científicos tangibles. Es imposible probar que las mujeres producen arte visualmente menos atractivo que el de artistas masculinos.

Otros "eruditos" han intentado demostrar que los estilos y los temas abordados por las artistas femeninas son menos atractivos para los "big-spending collectors", que por supuesto en su mayoría son hombres.

En Why Have There Been No Great Female Artists? (¿Por qué no han habido grandes artistas femeninas?), un artículo de 1971 de Linda Nochlin, la autora aclara la teoría. Ella explica que no existe una "feminidad característica" que vincule los trabajos de las artistas entre sí, y que el grueso de su trabajo está más cerca de parecerse al de sus contemporáneos masculinos.

Los investigadores que completaron este estudio dicen que los participantes evaluados no son capaces de adivinar el género de un artista simplemente mirando una pintura, sino que varían sus preferencias cuando saben que las pinturas están asociadas con mujeres. En otras palabras, y como afirma el autor Greg Allen en un artículo de 2005, "el arte femenino parece venderse a un precio inferior porque está hecho por mujeres".

Esta flagrante diferencia de precios se basa, por lo tanto, en un efecto cultural y en los estereotipos sociales que aún soportan las mujeres. De acuerdo con el crítico de arte Jerry Saltz (2015), "ninguna persona inteligente piensa que el arte debe ser admirado a través de una lente que divide a los dos sexos, o colocado en la categoría de "arte femenino"". Una declaración ciertamente llena de buenas intenciones, pero aún difícil de inculcar en la memoria colectiva.

Récords de subastas

El mero anuncio de la venta de una obra realizada por un gran maestro, es suficiente para despertar el interés entre los coleccionistas. Las obras entran a la sala de ventas con una estimación que llega a rozar las estrellas. Las cifras de los precios a subasta ganados por un cuadro de Picasso, de Warhol, de Modigliani o de Munch son inaccesibles para la mayoría de los mortales. Estamos hablando aquí de cientos de millones de euros por unas obras maestras que están en el Top 10 de las listas. Las 3 obras más caras de la historia, fueron ejecutadas por Leonardo Da Vinci, Pablo Picasso y Amedeo Modigliani, muestran los precios respectivos de 382 millones, 162 millones y 158 millones de euros.

Según los datos de Barnebys (que reúne cerca de 74,2 millones de precios realizados), la mujer que tiene el trabajo más caro de la historia, llega a la posición 96, con: Jimson Weed / White Flower No.1 de Georgia O'Keffee vendida por 35.520.022 de euros en Sotheby's en 2014. Si Jimson Weed / White Flower No.1 está a la cabeza de lo que comúnmente se llama "arte femenino", con tan sólo 35 millones, debemos ir muy abajo en la clasificación para encontrar el segundo trabajo más caro realizado por una artista femenina.

Exactamente al lugar 271 de la lista de obras más caras vendidas se encuentra Louise Bourgeois y su escultura monumental "Spider". El segundo escalón del podio, fue vendido por 25 millones de euros, 1.5 veces menos que O'Keffee.

El tercer lugar lo ocupa una obra realizada por Joan Mitchell, "Blueberry" se encuentra en el lugar número 700 subastada en Christie's en mayo de 2018 por 14.069.198 de euros. Mitchell ya estaba en el tercer lugar con un antiguo récord por otro lienzo.

Cuando Barnebys examinó las 10 obras más caras que se hayan vendido en una subasta realizadas por artistas femeninas, la investigación condujo a resultados terribles. Algunos se sorprenderán al saber que Frida Kahlo es la décima y última mujer de la clasificación que tiene un récord. Su obra Dos Desnudos en El Bosque (La Tierra Misma) se vendió en 2016 en Christie's por 7'5 millones de euros, un precio que sería impensable para un artista masculino que ocupa un lugar destacado en la historia del arte. ¿Por qué entonces las obras maestras de artistas femeninas tan importantes, ni siquiera alcanzan una vigésima parte del precio de un Modigliani?

Puedes leer más sobre la obra de Frida Kahlo, aquí en Barnebys.

Baja representación femenina

El National Museum of Women in the Arts de Washington D.C., dijo recientemente que en la actualidad, el 51% de los artistas son mujeres. Pero en términos de presencia en galerías y museos de Londres, por ejemplo, todavía hay un 78% de galerías que exponen más obras de hombres que de mujeres, mientras que solo el 5% se esfuerza por respetar la igualdad entre ambos sexos.

Las instituciones artísticas han fracasado trágicamente en apoyar la carrera de las artistas mujeres a lo largo de la historia, esta falta de visibilidad se refleja hoy en el precio de sus obras y en el lastimoso interés (si es que existe) de los coleccionistas por el arte que producen.

Puedes leer más sobre la obra de Hilma af Klint, aquí en Barnebys.

En lugar de tratar de reescribir la historia, algunas organizaciones están tomando medidas para cambiar el futuro. The Tate en Londres ha afirmado recientemente que el número de obras de mujeres en la colección continúa aumentando y que la mitad de las piezas de Switch House ahora están dedicadas a ellas. Pequeños pasos sin duda, pero que establecen el nuevo rumbo para otros espacios del museo que se pueden rectificar.

Las mujeres está haciendo ruido

El movimiento feminista está haciendo ruido y realmente va ganando terreno, de forma que más y más exposiciones sobre mujeres artistas forman parte de la agenda cultural del 2018. Los medios de comunicación que opinan sobre la desigualdad puede que saturen a la audiencia, pero aún así es necesario que los artistas reciban más crédito por su trabajo que por el sexo que determinó su nacimiento.

Joan Mitchell, por ejemplo, provocó un frenesí entre los visitantes de Art Basel 2018, que le dio una consagración post-mortem, nombrándola: "La belleza de Basilea". En París, el público pudo admirar las creaciones de la fotógrafa francesa Bettina Rheims o la artista estadounidense Mary Cassatt durante las exposiciones que se han dedicado a ellas este año, mientras que en Londres se ha dedicado una exposición este año a la gran Frida Kahlo. La Grande Collecte, programa organizado por Archivos de Francia en asociación con la Biblioteca Nacional de Francia, y que pretende escanear y subir online toda clase de documentos personales o familiares, ha titulado su edición de 2018: "Archives of Women, History of Women". El objetivo es recopilar los documentos que pertenecieron a las mujeres de la historia, ya fueran militantes, artistas, científicas o intelectuales. Este enamoramiento repentino con el arte de las mujeres y el sexo femenino en general, también ha hecho que algunos coleccionistas giren su cabeza.

Para nuestro informe de 2018, el equipo de Barnebys completó un estudio sobre las tendencias de comportamiento de casi 16,4 millones de usuarios online. Durante el análisis, los expertos notaron un creciente interés por las obras de arte realizadas por mujeres a subasta. Este aumento es evidente en la investigación del motor de búsquedas de Barnebys que incluye artistas contemporáneas como Jenny Saville, Cecily Brown y maestras como Georgia O'Keffee o Frida Kahlo.

Pontus Silfverstolpe, cofundador de Barnebys, opina que: "es una parte del mercado que no se ha desarrollado mucho, pero va a cambiar", y que varios artistas, como Nathalie Djurberg, Petra Cortright, Cady Noland o Agnes Martin deben ser observados de cerca. Todo esto es solo muy especulativo, pero si el movimiento ya se siente en las plataformas de subastas, es posible que esta bien merecida atención sea transcrita pronto por los compradores que intentarán apoderarse de las obras de las artistas más importantes, antes de que sus precios alcancen (legítimamente) el nivel de las estrellas.

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